NAVIDAD, NAVIDAD ¿DULCE NAVIDAD?

Bueno, bueno, ya tenemos otra vez a la vuelta de la esquina las temidas fiestas de navidad. Y digo temidas porque antes de empezar ya me estresan.
Me acuerdo de cuando era pequeña lo que me llegaban a gustar. En nochebuena toda mi familia se reunía y cantábamos villancicos y reíamos , jugaba con mis primas y todo era muy especial.
Esperaba todas las vacaciones ansiosa porque llegaran los reyes magos. La noche del cinco de enero, casi nunca dormía. Escuchaba a mi madre como ponía los regalos en el comedor y yo estaba convencidísima que era Melchor, (mi rey preferido) , porque un día en una cabalgata me guiñó un ojo (sólo a mí).
Los regalos eran modestos, lo más valioso, la muñeca aquella que estabas días y días deseando porque estaba en el escaparate de la tienda de tu barrio y no en un catálogo donde hay cien mil juguetes.
Ahora todo ha degenerado mucho. A mi modo de ver, claro está.
Reconozco mi alergia a las multitudes, a las colas en las tiendas, al comprar porque es navidad. El otro día leía con crispación total que un hombre se suicidó saltando desde siete pisos porque su novia se había pasado cinco horas comprándose cosas y que al final no pudo con la presión.... Bueno, yo le hubiera tirado las bolsas, pero yo...vamos que se nos está yendo la pinza total.
Este año he optado por opciones digamos que más modernas para no acercarme ni por asomo a un centro comercial. Es inevitable que tus hijos pidan cosas que les atraen . Ahora ya no hay escaparates de tiendas entrañables. La muñeca adorable es destronada por una tablet o el coche teledirigido por un juego de videoconsola.
Pues bien, aprovechémonos de los nuevos recursos. Desde mi silla, pido los regalos por internet y no han tardado ni 48 horas en traermelos todos. Y además a un precio mucho más bajo que en las tiendas.
Luego he pensado que a mí no me hace ilusión nada material. Me basta con la felicidad de mis hijos. ¿Estaré madurando?
Confieso que me gustaba un móvil. Pero compruebo como toman el pelo a la gente. Ha subido nada más y nada menos que 200 euros. Pero , ¿por qué dejamos tanto que nos tomen el pelo?
Yo pido para estas navidades lo que más me hace falta, que es tranquilidad, amor y bienestar. Lo demás es secundario. Tengo todo lo que necesito.
Y desde mi silla también os deseo a todos una feliz navidad. y un sereno año 2014.

Comentarios

  1. Para estas navidades, yo te doy el cariño desinteresado de una amistad, la sonrisa de una conversación agradable, y mi constante apoyo en todo momento

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