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jueves, 1 de octubre de 2015

EL AMOR POR LAS PALABRAS

Toda mi vida he estado enamorada de una palabra y no puede ser otra que “mamá”. Por recuerdos, por vivencias, porque es todo en este mundo. Porque es el principio y es el fin.
El brazo de mi mamá era siempre el que mejor olía. Me encantaba poner mi nariz y aspirar ese aroma único. Ella no lo sabe. Nunca se lo he explicado. Sobre todo cuando estaba embarazada de mi hermano pequeño. Me cogía a ella y me pasaba tiempo haciendo mío para siempre ese olor a mamá. Todavía lo puedo recordar.  Mamá es la palabra que siempre gritabas de pequeño cuando te pasaba algo, cuando te peleabas con tus hermanos, cuando no sabías què ponerte.
Luego pasa el tiempo y la palabra mamá se transforma y la oyes una y otra vez sin descanso.  Cuando vas por la calle y la oyes te das la vuelta, no vayas a ser tú. Va pasando el tiempo y te das cuenta que cada vez la escuchas menos y también la dices menos y eso entristece. Te encuentras cada vez más contigo mismo. Y eso, a veces, da miedo.  Porque necesitas decirla, porque necesitas escucharla y muchas veces ya no está.

Elijo esta palabra porque es la que me ha dado la vida en todos los sentidos físicos y espirituales y porque no puede haber mayor felicidad, que te den un abrazo y te digan: “Te quiero mamá” . 

jueves, 3 de septiembre de 2015

EL COMTE ARNAU

El todopoderoso conde Arnau se quedó maravillado de la gran belleza de Adelaida la abadesa de Sant Joan. Ella procedía de una modesta famIlia, con lo cual la única salida que veían a esa precaria situación era que su hija quedara en manos de las monjas de la abadía del pueblo. Conforme pasó el tiempo ella tenía ideas espléndidas que hizo que la abadía floreciera, era constante y a la vez humilde. Tenía un caràcter soñador que hacía que todo lo que tocaba se convirtiera totalmente en algo maravilloso por sencillo que pudiera parecer. Todo aquello la convirtió más adelante en abadesa del convento.
No tardó Arnau en hacerse pródigo visitiante de la abadía ofreciendo sus riquezas para que la prosperidad en el lugar se hiciera más que evidente, aunque las verdaderas intenciones no eran otras que seducir a la doncella de lindos ojos. Deseaba con lujuria su virginal cuerpo y no había noche que no pensara en conquistar aquella pertenencia.
Ella, al fin y al cabo mujer, agradecía sus lindas palabras, cinicamente pensadas para cautivar un corazón blanco. Le hizo promesas de amor eterno, de historias maravillosas que vislumbraban un futuro lleno de dicha y cariño.
-       ¡Oh , amada mía! Le dijo una tarde que precedía a una noche de luna llena- Esta noche iremos a mirar juntos el cielo y te hablaré de estrellas y  cuentos de hadas.
Aquella noche, sin hacer ruido Adelaida salió de la abadía, su corazón exultante se iba a reunir con el que creía el amor de su vida.
Los ojos del conde se llenaron de sangre que le circulaba a toda velocidad por todo su cuerpo al ver aquella bella mujer. Su corazón carecía de sentimientos, pero estaba lleno de deseo.
Pronto, la ingenua Adelaida se dio cuenta de las intenciones de Arnau y se negó rotundamente a ofrecer su cuerpo. Él la amenazó con un gran puñal. Ella lo cogió y fue quién se lo clavó en su propio corazón. Se sentía inmensamente culpable de haberle sido infiel a Dios. Su cuerpo yació inerte en el suelo. Pero, de repente, se escuchó el sonido de un hacha que hizo que la cabeza del conde Arnau cayera también al suelo.
Desde ese día, dicen que por esas tierras de Girona, se oyen los pasos del Conde Arnau que todavía no ha encontrado el camino de su alma...




El  conde Arnau, caballero de la nobleza nacido en Ripollés, barón de Mataplana, conde de Pallars, barón de Tosas, señor de Gombreny, de Aranyonet y de la Pobla de Lillet. Es uno de los mitos de las tierras catalanas. 

jueves, 30 de julio de 2015

LAS EDADES DEL ALMA . RELATOS.

Desde ya muy pequeña, había algo que me decía que no era igual que los demás. Me gustaba jugar sola e imaginaba escenarios dónde yo sola era la protagonista. Los demás niños eran extras en mi película. Me resultaba extraño que pudiera reconocer sitios dónde jamás había estado y reconocer rostros que pasaban cerca de mí.
Conforme iba creciendo, las emociones se hicieron más intensas , así como el nivel de empatia hacia la gente que me rodeaba. Eso produjo un gran cansancio en mi interior. Nunca leí nada acerca de las almas, pero en mi interior sabía que yo era una alma vieja.
Podía presentir sucesos, algunos muy tristes. Y sentir como mi alma, por ejemplo se despedía de alguien que luego nunca más volvería a ver. Hoy en día me cuesta mucho decir adiós. Procuro evitar ese momento.
Los sueños me transportan hacia lugares en los que nunca he estado , pero son muy conocidos para mí. Lugares de diversas épocas y diferentes lugares del mundo. En ellos, no siempre he sido mujer. Y también cambian mucho las edades y la apariencia. En algunos de ellos aparece la energía que ahora me falta. Que en cambio, no echo  de menos. Que me permite ver el mundo y a las personas de una forma tan peculiar, de notar su aura y de percibir también su alma.
Sé que soy un alma vieja, porque me despido muchas veces de sitios, de olores, de formas, de otras almas viejas, que estoy conociendo en mi vida. Y también disfruto de las almas jóvenes y sonrío de su inconsciencia sana.
Las lágrimas riegan muchas veces el camino que vamos dejando las almas viejas, para que florezcan nuevas energías. Porque al fin y al cabo, nuestra alma no es otra cosa que energía que se renueva para el nacimiento de muchas otras.
Las almas viejas no mueren, pero ya no necesitan nunca más un cuerpo donde hacer física su presencia. Se disipan en el universo entero. Y hacen que todo vaya fluyendo...


Más relatos:



Carmen Andujar.




La trastienda del pecado



pikxi



Ibso



Tracy




















Montserrat Sala





Dorotea
























Alma Baires




Cass




Neogéminis



Eduardo


sábado, 25 de julio de 2015

LAS EDADES DEL ALMA.


Este jueves relato: "Las edades del alma"

Hay veces que pensamos que nuestra vida no se limita a la que tenemos en la actualidad sino que es parte de una trascendencia de experiencias que hemos tenido en diferentes dimensiones.


De acuerdo con la cantidad de vida que hemos tenido y de la forma de aprovecharlas acumulamos un determinado nivel de experiencia, de energía o agotamiento.


No tiene nada que ver con la edad cronológica de la persona en su vida actual. En cierto modo nos permite comprender algunas de nuestras reacciones hacia las vicisitudes de nuestro día a día o las emociones que tenemos.¿Qué clase de alma crees que tienes? ¿Nos lo explicas?






jueves, 23 de julio de 2015

UNAS VACACIONES IMAGINARIAS.

Mi historia la sitúo en la costa irlandesa. Me he inspirado en el libro de Cecilia Ahern “Dónde termina el arco iris”.

Siempre había percibido que en mi otra vida yo pertenecía a estas tierras atlánticas. Dingle es el pueblo elegido para mis vacaciones. Es un pueblo situado en el suroeste de la República Irlandesa , en una bahía natural bajo la montaña. Sus atardeceres son plácidos y a mis setenta años recién cumplidos es una delicia para los sentidos, esos que pienso que se van difuminando como los sueños que creamos en la vida.
La soledad es única, si es elegida. Yo no tuve otra opción como precio a mi libertad. Me asfixian los preceptos antinaturales, las lealtades obligadas, los sentimientos forzados. Por eso, me encuentro  aquí, siendo fiel a mí misma. Y a escuchar el sonido del eco de mi corazón.
Encontré el amor verdadero en mi juventud, o al menos , eso es lo que creo ahora. Pero mi ansia de libertad y conocer nuevas sensaciones hizo que se me perdiera por el camino, sin darme apenas cuenta, sin mirar atrás, con la energía que solo los veinte años te pueden dar.
Poco a poco, los convencionalismos sociales me hicieron sentar la cabeza, aquella loca que yo tenía,  y por fin, mis padres descansaron de mi vida díscola y poco centrada. Aunque todo esto me trajo a lo mejor que me ha pasado en la vida: a Pablo , mi hijo adorado.
Recuerdo con claridad, mi encuentro furtivo con aquel amor de mi juventud en la década de mis cuarenta años. Fue realmente perfecto, como fuegos artificiales que despidieron mi juventud ya perdida. Una estación de tren, una rosa, un beso. Solo duró un suspiro. Una mirada de... quizás nos volvamos a ver algún día. Gracias por haber existido.
Los años han pasado y he tenido pérdidas insustituibles. Mi resiliencia se ha forjado de acero. Mis ganas de vivir son más auténticas que nunca. Mi fortaleza increíblemente también. Ya no soy aquella muñeca frágil que se rompía pegando trozos de los demás.

Ahora , cuando también presiento que el ocaso de mi vida se acerca, espero tranquila en estas costas . Quizás el final deba ser aquí, de donde procede mi alma. A lo lejos, veo a alguien... Por un momento una lágrima resbala por mi rostro. Hace tiempo que no lloro... Es verdad...  Soy como el viento. 


Podéis leer más historias en este blog: 

jueves, 16 de julio de 2015

EN UN JARDIN DE LA ALHAMBRA

Era uno de enero de 1492. Al día siguiente tendrían que entregar las llaves de aquel palacio a los reyes cristianos que habían conquistado aquellas tierras. El mundo de Taryel transcurría dentro de aquellas murallas, donde cuidadosamente cuidaba aquellas flores que tantas satisfacciones le habían dado durante tantos años. Lirio lo apodaban, por ser el que mejor cuidado les daba a aquellas flores en concreto. Tenía que buscar un camino, aquella etapa de su vida ya había acabado... Y le costaban tanto los cambios. Cambiaría de vida... pero no de alma. Esa, nadie te la puede conquistar. Dejo todos los aperos de jardinero en aquella sala fría en la que apenas entraba la luz. Fue alejándose de su palacio nazarí. No se despidió de nadie. Nunca le gustaron las despedidas. Fue bajando por el Albaicín hacia tierras de Jayyán. Cambió su nombre árabe por el de Martín y cuando un buen día le preguntaron por su apellido, se quedó mirando fijamente a su interlocutor y dijo sonriendo Lirio. Por eso... Cada vez que vayáis por las tierras de Jaén específicamente o por el mundo... y alguien os diga que se llama Lirio, estudiad aquella mirada porque viviréis de nuevo la mirada de Taryel y os dirá muchos secretos sobre la Alhambra...

jueves, 9 de julio de 2015

SUCEDIÓ EN UN TREN

"Su voz era como un susurro, hablaba y hablaba sin escatimar en detalles. A esas horas de la noche, los pormenores sobre la historia de nuestra familia me adormecían sin poder evitarlo. El abuelo repetía una y otra vez la aventura de aquel viaje en el que una vez en el tren, aquel que había salido de la Estación de Baeza rumbo a Barcelona, la ciudad que habían elegido para escapar de la miseria de aquellas tierras repletas de olivo que no daban para comer a aquellos seis churumbeles que Dios les había mandado. Ya me sabía de memoria la historia aquella que cuando sacaban la cabeza por la ventana se les llenaba la cara de hollin , que se caían las maletas de cartón/madera cada dos por tres, encima de la cabeza. Y que el atillo de cuadros que llevaba mi abuela siempre colgado del brazo iban los cuatro reales que les habían pagado por aquella casa vieja heredada de mi bisabuelo. Aquel viaje, que presagiaba una vida diferente, un futuro mejor, una honda pena de dejar atrás unas raíces, pero que se secaban… El comienzo de la vida que ahora yo, desde la nostalgia de no poder oír nunca más aquella voz, me ahogan…”