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jueves, 21 de agosto de 2014

UNA FOTO DE MI VIDA.

Supongo que he elegido esta foto al azar porque esta misma semana se interpuso en mi camino haciendo limpieza de cajones.
Tenía más o menos la misma edad que tiene mi hija ahora. Y entraba en la adorable edad del pavo que ahora me toca a mí sufrir. Esa foto es de un viaje que hice con mi familia a Cazorla . Recuerdo un paraje adorable, lleno de vegetación y me acuerdo hasta del olor de sus árboles. Con la energía que nada más se tiene con trece años me metí en el nacimiento del río Guadalquivir que debía rondar por entonces los 10 grados como mucho. Los oídos me iban a explotar, pero yo me tenia que bañar sí o sí. Atrás quedaba el colegio, aquel que tantos malos ratos me hizo pasar, solamente me llevé en el bolsillo mi amistad con algunas personas que han seguido siempre en mi corazón, y que el destino me las volvió a poner en mi vida. Era la ilusión del presente. El futuro poco contaba. Me acuerdo de la caída de mi hermano por un terraplen, de los enfados con mi padre porque pretendía que nos quedáramos en Mogón, en lugar de ir a Huelma donde las fiestas estaban aseguradas. De las frases que me decía mi madre: "Tienes lo blanco de los ojos azul". El azul del cielo que se me metía en esa vida que estaba brotando dentro de mí. No tenía apenas nada, pero lo poseía todo. Todo lo que hace falta para ser feliz. No tener miedos. Tener energía. Tener ilusiones, alegría, amor y amistad. Recuerdo que vino con nosotros mi prima a la que adoraba. Me sentía muy orgullosa a su lado. Era más mayor que yo y me encantaba su compañía.
Mi padre nos hacía fotos con su fantástica máquina, que jamás alcancé a comprender. No era automática y tenía unos parámetros que eran muy complicados. Pero las fotos eran las justas, las que teníamos que guardar de recuerdo. Antes se revelaban todas, las que salían bien y las que salían mal. Esta se quedó conmigo, y me ha acompañado hasta mi actual casa, donde mi vida ha cambiado. Ahora quizás tenga más cosas, a cambio me falta energía, de vez en cuando, pero sigo teniendo ilusiones, amor y amistad. El blanco de los ojos, quizás ya está un poco más tenue, pero a cambio mi experiencia es más grande. La melancolía me invade muchas veces, quizás más de lo que yo quisiera. Y eso hace que no disfrute tanto del presente como sería recomendable. Aunque es algo que trabajo a diario. ¡Ay las fotos que te vuelven a traer momentos!... Y el color vintage sin instagram... inmejorable de Kodak.

lunes, 18 de agosto de 2014

MIS LECTURAS VERANIEGAS

Una de las mejores cosas que tiene el periodo vacacional es dedicar el tiempo a uno de mis hobbys favoritos ,que es leer. Este último mes he devorado cinco libros de los cuales me gustaría hacer mención. 
El primero de todos fue "Volveran las naranjas"de Xisela López, donde una policía descubre en un accidente de coche un móvil, probablemente de la víctima y se dispone a leer los mensajes a un número desconocido para ¿resolver el caso , o curiosidad femenina? Pues bien, se adentra en una historia en la que el juego se entremezcla en una relación carcomida por la rutina. 
Luego vino un libro de Maria José Moreno, "Vida y milagros de un ex". Pasé un rato verdaderamente divertido. Su protagonista Baldomero Puerto Casillas se mete en cada berenjenal que difícilmente piensas que vaya a salir de su propio laberinto. Pero por arte de birli y birloque, al final el rompecabezas de su vida va soldando.
Me apetecía luego algo de psicología y comencé "Las gafas de la felicidad" de Rafael Santandreu. Muy parecido a su primer libro "El arte de no amargarse la vida", te da claves para poder sobrevivir en esta jungla de vida en la que estamos metidos. Y nos ofrece ejemplos de como guiarnos en nuestras percepciones , en lo que estamos contándonos a nosotros mismos de lo que va sucediendo en nuestra vida y nuestras interpretaciones, muchas veces erróneas que nos llevan a desesperarnos en ocasiones. 
Mi cuarto libro ha sido una aventura a la época de la Guerra Civil Española y sus consecuencias. Muchos habréis visto la serie en la televisión. Yo no tuve la oportunidad y me apetecía mucho poder vivir esa aventura y que mi imaginación creara los personajes, aunque la protagonista tenia la cara de Adriana Ugarte, que le vamos a hacer. Evidentemente es "El tiempo entre costuras" de Maria Dueñas. Me ha parecido una historia apasionante y la protagonista tiene un papel realmente atractivo. Decididamente era una adicción de cada rato que tenía libre. Todo estaba tan bien descrito que le iba explicando a mi suegra la trama, que había visto la serie en la televisión  y podíamos comentar todo lo que iba pasando.
Mi último libro, puede ser el que me ha impactado más.Es el de "mil soles esplendidos" de Khalid Hosseini. Una historia durísima de dos mujeres afganas, sobre todo en tiempo del reinado de los talibanes. Es realmente repulsivo el ambiente que se vive allí. Las mujeres están destinadas al yugo de un regimen totalitario que no las deja desarrollarse en ningún sentido. La narración es cruda y verdaderamente realista. Es de aquellos libros que necesitan un cierto tiempo de recuperación para volver a empezar otro.
Ahora, queda el recuerdo de los días vividos de verano, el orden que precede a la renovación de otro curso que me espera, con nuevos retos, nuevas ilusiones y nuevos sueños. Supongo que también con alguna desesperanza, que espero poder reconducir. Y con la conciencia cada vez más presente que el presente es lo que vale realmente la pena. 

jueves, 3 de julio de 2014

MOMENTO ESPECIAL

Después de haber vivido ya algunos cuantos años, escoger un momento especial se hace "especialmente"difícil. Parece como si le quitaras protagonismo a los demás. Pero ahora mismo, si tuviera que escoger uno, me viene a la mente el día en que nació mi hijo. Era un 18 de mayo, un día radiante, cálido. Fue una cesárea programada y mi tranquilidad era grande. El quirófano, dentro de la frialdad a la que se deben someter, tenía una luz como la del sol. La banda sonora: canciones del último de la fila, las cuales me conocía de memoria e iba tarareando a la par que mis ginecólogos hacían su trabajo.  Costó un poco salir, el niño se encontraba muy bien entre mis entrañas. Cuando , al fin lo sacaron, la comadrona me dijo: ¿Te gusta? Y  cuando vi aquella carita tan graciosa, solté tremenda carcajada, y dije: “pues claro que me gusta”. Desde entonces , él y yo tenemos un secreto que nos decimos al oído. Yo le digo a él: ¿Recuerdas cuál es el día más feliz de mi vida? Y él dice: “Si, el día en que yo nací”. 

martes, 15 de abril de 2014

EL INFIERNO CABE EN UN SUSPIRO.

Vuelvo a mi vieja costumbre de hacer reseñas de libros. En esta ocasión mi humilde valoración es para el libro de una escritora a la cual conozco personalmente. 
Su novela está impregnada totalmente de su personalidad arrolladora. Quizás a muchos os guste  viajar por su blog: http://lavidasegunencarni.blogspot.com.es/, en él encontrareis muchas cosas interesantes, vivencias, poesias, opiniones. A nadie le pasará indiferente. Pero en esta ocasión, quiero hacer eco de su última novela "El infierno cabe en un suspiro". Después de enamorarnos profundamente con su primera novela publicada: "Las manecillas del reloj", esta montejiqueña, vuelve hacer alarde de su pueblo y de las mujeres que esa bendita tierra parió para revolucionar un poco el mundo en el que se encuentran inmersas muchas tradiciones ancestrales. 
En esta ocasión la protagonista tiene que volver a renacer de su esclavitud como mujer. Su camino no es fácil. El verbo amor hace tiempo que lo tiene olvidado y le es difícil volver a conjugarlo, tanto que puede que tome caminos equivocados, ¿o quizás no? Quién sabe. A veces para volver a mantener el equilibrio debes caerte unas cuantas veces. 
Pone de relieve la doble moral de muchas mujeres y otros tantos hombres de lo que debe ser o no ético, esa aceptación social de lo que debe ser alguien respetable. Evidentemente, se saca la conclusión que la verdadera fidelidad y lealtad te la debes a tí mismo. Nadie lo hará por ti. 
Las oportunidades, peligros, aventuras que te pueden dar una relación virtual, que a la fuerza se tiene que convertir en real. Cambian tanto las cosas de un mundo a otro. ¿Se debe abrir la puerta? ¿Es lícita la venganza a un desamor? ¿ Se pueden hacer pactos de pareja? ¿Dónde está la frontera entre un amor maduro/inmaduro? Seguro que esta novela os harán reflexionar sobre estos y más conceptos. 

jueves, 13 de marzo de 2014

NOS VAMOS DE TAPAS.

Supongo que la soledad me había llevado a aquellos extremos. Aquello y la publicidad que hacía que mi más pobre personalidad absorbiera con credulidad que aquella página de contactos ayudaría a encontrar mi pareja ideal, hizo que me adentrase en aquel mundo inóspito, del que ahora sé que nunca más debo de volver a entrar.
En mi viaje virtual encontré a un chico que según las estadísticas inequívocas de aquel ordenador había encontrado a la más que probable alma gemela.
Primero fuimos escribiéndonos mensajes, de aquellos que no dicen gran cosa, como qué loco está el tiempo, la crisis, comentarios sobre programas absurdos de la televisión. Poco a poco fuimos contándonos nuestras vidas. O más bien, lo absurda que era nuestra existencia sin alguien a nuestro lado donde poder compartir lo que sentíamos. Muchas veces, sentí pena de mí misma, por tener que explicarle mis problemas a unas teclas sin saber a ciencia cierta quién habría detrás de aquella pantalla. Realmente, no me atraía mucho su discurso. Es más creo que no teníamos absolutamente nada en común. Pero me desahogaba con él. Él también conmigo. Pero claramente, eran monólogos individualistas que no respondían a ningún reclamo por parte de los dos.
No entiendo el motivo por el cual cada vez se hizo más imprescindible en mi vida el llegar a casa y encontrar un mensaje suyo en mi bandeja de entrada de correo. Luego lo abría y me quedaba más vacía de lo que había estado antes. Pero aquella rutina, hacía que formara parte de mi día a día.
En fin, que después de unos meses de largas conversaciones, perdón monólogos, no sé por qué razón , salió el tema de que podíamos conocernos. Mi mente alucinantemente imaginativa siempre pensaba que detrás de todos estas liturgias, siempre hay una mente psicópata hambrienta de ingenuas como yo. Por eso decidí que el encuentro se produciría en mi ciudad, en un bar céntrico y a una hora decente como las doce del mediodía. Le dije que era muy típico en mi barrio el ir de tapas los domingos por la mañana, cosa que no era cierta. Por eso que me tuve que estrujar el cerebro para pensar en qué garito lo podía llevar dónde hicieran buenas tapas. Me acordé que cerca del metro había uno que le decían "la tapa de oro". Siempre que pasaba por su puerta, aguantaba la respiración por el olor rancío que desprendía , pero no se me ocurría otro sitio mejor.
El lugar de encuentro: el vestíbulo del metro. Yo estaría al lado de las taquillas, y me pondría una blusa de color verde esmeralda que se hacía notar bastante.
Por fin llegó el día. Estaba bastante nerviosa. No sabía que haría en aquella mi primera cita a ciegas. Él  me dijo que llevaría una corbata del barça, lo cual me pareció una horterada, a pesar que soy culé hasta la médula.
Cuando llegaron las doce, lo vi aparecer sonriente. Mi primer impulso fue salir corriendo. No había visto alguien tan feo en mi vida. Pero mis piernas no me respondieron. Supongo que mi inconsciente buena educación me estaba atormentando con que había de apechugar con lo que yo solita me había buscado.
Se presentó con todos los honores y fuimos al bareto del cual tan bien le había hablado. Comenzó a hablar sin parar de cien mil cosas absurdas a mi parecer: de futbol , de su trabajo en una agencia de viajes especializada en cruceros para la tercera edad, hasta me habló de la última reunión de su escalera de vecinos, del cual era presidente.
Yo, lo único que hacía era mirar para la puerta y rezaba para que nadie me viera con semejante individuo. Los minutos se me hicieron eternos, hasta que un teleoperador de aquellos que muchas veces nos incordia a la hora de la siesta llamó a mi móvil y yo dándole gracias, gracias, gracias. Le dije que ahora mismo iba, que no se preocupase.
Me llaman para una urgencia... Encantada de haberte conocido... Y sí, aquella vez mis piernas corrieron sin parar... Ahora como mucho utilizo el ordenador para escribir un blog....

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jueves, 6 de marzo de 2014

MASCOTAS

Para mí el nombre de mascota me dirige directamente a un solo nombre : "Ojitos". Es la única mascota que he tenido en mi vida. Vino a nuestras vidas sin pensarlo, sin decidirlo, de la noche a la mañana.
Ojitos era un gato europeo, negro y blanco. Era un ser independiente, no muy cariñoso ni zalamero, pero sí muy empático. Con él tenías la sensación que te estaban escuchando atentamente, que te entendía, que compartía tus alegrías, tus penas. Muchas veces es lo que necesitamos de las personas, que nos escuchen, que parpadeen asintiendo que te están entendiendo y que no juzgan tus acciones.
Fue el acompañante paciente de mi madre, en sus malos momentos, en sus enfermedades, en sus tristezas y en sus soledades.
Tuvo una vida plácida y larga, tanto, que supongo que teníamos la sensación que no iba a morir nunca. Pero, ese momento llegó y nos dejó un gran vacío, como solo un alma noble es capaz de labrar.
Ahora, que el tiempo ha pasado y veo por la calle algún gato parecido a Ojitos me vienen a la mente tantos momentos pasados con él. Desde el día en qué nació que lo tuve entre mis brazos, hasta aquellos días, justo antes de mi cumpleaños en que nos miramos profundamente y nos dijimos un hasta siempre.
Ojalá muchas personas dejaran el mismo afecto y efecto que dejan algunos animales en nuestro corazón.


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miércoles, 26 de febrero de 2014

EL TREN

Muchas veces había soñado con ese momento. En muchas ocasiones, de aquellas en que los nervios te perforan por dentro y piensas: "Ahora mismo cogería un tren y no me bajaría hasta que no parara". Pues bien, aquel instante había surgido así, sin más. Una coincidencia la había empujado hacia aquella aventura con la cual siempre había soñado.
Una noche de aquellas en que la desesperanza la había marcado con fuerza. Donde las malas palabras la habían transportado hacía el mundo imaginario en el que se había convertido ya su realidad, donde era tan habitual escabullirse de la tierra en qué pisaba.
De repente vio un anuncio en su móvil donde se ofertaban plazas para trabajar de maestra en Francia. Ella dominaba aquel idioma por la curiosidad que siempre le atrajo a escritores franceses: Baudelaire, Victor Hugo, Flaubert, y por supuesto Saint-Exupéry. Por otra parte, se había aficionado a visitar la biblioteca municipal, dónde se hacían intercambios culturales con personas de diferentes lenguas. Era el momento de la semana que más esperaba. En aquel momento, las palabras eran bellas, se unían con armonía, no con desapego y sentía verdaderamente que hacía algo útil.
Con toda la valentía del mundo llamó por teléfono al departamento de solicitudes y le indicaron que había una plaza libre en un pequeño pueblo, cerca de la frontera con España . Bourg Madame era su próximo destino y la llave de un nuevo futuro. 
Aquella mañana de primavera, se levantó como cada día. Apenas llevó cosas en su bolsa, tejida con sus propias manos. En realidad, solamente necesitaba la ilusión de su corazón y el pálpito que le susurraba que allí se escondía la felicidad que siempre había anhelado. Nada le podía asegurar que todo saldría bien. Pero fuese lo que fuese, sería mucho mejor que el infierno que estaba viviendo y del cual no sabía salir. 
Nunca un viaje en tren le había parecido más excitante. Cambiar de vida. Ella que siempre había sido una cobarde. Que siempre había permanecido dependiente de todo y de todos.Ahora sería su única dueña, la que manejaría el timón de su vida. 
El paisaje era precioso. Cada kilómetro que recorría aquel precioso tren, le alejaba de todo lo que le ahogaba, de todo lo que no la dejaba crecer. El tren, ahora sí, convertido en realidad, le salvaría la vida...

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