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jueves, 30 de julio de 2015

LAS EDADES DEL ALMA . RELATOS.

Desde ya muy pequeña, había algo que me decía que no era igual que los demás. Me gustaba jugar sola e imaginaba escenarios dónde yo sola era la protagonista. Los demás niños eran extras en mi película. Me resultaba extraño que pudiera reconocer sitios dónde jamás había estado y reconocer rostros que pasaban cerca de mí.
Conforme iba creciendo, las emociones se hicieron más intensas , así como el nivel de empatia hacia la gente que me rodeaba. Eso produjo un gran cansancio en mi interior. Nunca leí nada acerca de las almas, pero en mi interior sabía que yo era una alma vieja.
Podía presentir sucesos, algunos muy tristes. Y sentir como mi alma, por ejemplo se despedía de alguien que luego nunca más volvería a ver. Hoy en día me cuesta mucho decir adiós. Procuro evitar ese momento.
Los sueños me transportan hacia lugares en los que nunca he estado , pero son muy conocidos para mí. Lugares de diversas épocas y diferentes lugares del mundo. En ellos, no siempre he sido mujer. Y también cambian mucho las edades y la apariencia. En algunos de ellos aparece la energía que ahora me falta. Que en cambio, no echo  de menos. Que me permite ver el mundo y a las personas de una forma tan peculiar, de notar su aura y de percibir también su alma.
Sé que soy un alma vieja, porque me despido muchas veces de sitios, de olores, de formas, de otras almas viejas, que estoy conociendo en mi vida. Y también disfruto de las almas jóvenes y sonrío de su inconsciencia sana.
Las lágrimas riegan muchas veces el camino que vamos dejando las almas viejas, para que florezcan nuevas energías. Porque al fin y al cabo, nuestra alma no es otra cosa que energía que se renueva para el nacimiento de muchas otras.
Las almas viejas no mueren, pero ya no necesitan nunca más un cuerpo donde hacer física su presencia. Se disipan en el universo entero. Y hacen que todo vaya fluyendo...


Más relatos:



Carmen Andujar.




La trastienda del pecado



pikxi



Ibso



Tracy




















Montserrat Sala





Dorotea
























Alma Baires




Cass




Neogéminis



Eduardo


sábado, 25 de julio de 2015

LAS EDADES DEL ALMA.


Este jueves relato: "Las edades del alma"

Hay veces que pensamos que nuestra vida no se limita a la que tenemos en la actualidad sino que es parte de una trascendencia de experiencias que hemos tenido en diferentes dimensiones.


De acuerdo con la cantidad de vida que hemos tenido y de la forma de aprovecharlas acumulamos un determinado nivel de experiencia, de energía o agotamiento.


No tiene nada que ver con la edad cronológica de la persona en su vida actual. En cierto modo nos permite comprender algunas de nuestras reacciones hacia las vicisitudes de nuestro día a día o las emociones que tenemos.¿Qué clase de alma crees que tienes? ¿Nos lo explicas?






jueves, 23 de julio de 2015

UNAS VACACIONES IMAGINARIAS.

Mi historia la sitúo en la costa irlandesa. Me he inspirado en el libro de Cecilia Ahern “Dónde termina el arco iris”.

Siempre había percibido que en mi otra vida yo pertenecía a estas tierras atlánticas. Dingle es el pueblo elegido para mis vacaciones. Es un pueblo situado en el suroeste de la República Irlandesa , en una bahía natural bajo la montaña. Sus atardeceres son plácidos y a mis setenta años recién cumplidos es una delicia para los sentidos, esos que pienso que se van difuminando como los sueños que creamos en la vida.
La soledad es única, si es elegida. Yo no tuve otra opción como precio a mi libertad. Me asfixian los preceptos antinaturales, las lealtades obligadas, los sentimientos forzados. Por eso, me encuentro  aquí, siendo fiel a mí misma. Y a escuchar el sonido del eco de mi corazón.
Encontré el amor verdadero en mi juventud, o al menos , eso es lo que creo ahora. Pero mi ansia de libertad y conocer nuevas sensaciones hizo que se me perdiera por el camino, sin darme apenas cuenta, sin mirar atrás, con la energía que solo los veinte años te pueden dar.
Poco a poco, los convencionalismos sociales me hicieron sentar la cabeza, aquella loca que yo tenía,  y por fin, mis padres descansaron de mi vida díscola y poco centrada. Aunque todo esto me trajo a lo mejor que me ha pasado en la vida: a Pablo , mi hijo adorado.
Recuerdo con claridad, mi encuentro furtivo con aquel amor de mi juventud en la década de mis cuarenta años. Fue realmente perfecto, como fuegos artificiales que despidieron mi juventud ya perdida. Una estación de tren, una rosa, un beso. Solo duró un suspiro. Una mirada de... quizás nos volvamos a ver algún día. Gracias por haber existido.
Los años han pasado y he tenido pérdidas insustituibles. Mi resiliencia se ha forjado de acero. Mis ganas de vivir son más auténticas que nunca. Mi fortaleza increíblemente también. Ya no soy aquella muñeca frágil que se rompía pegando trozos de los demás.

Ahora , cuando también presiento que el ocaso de mi vida se acerca, espero tranquila en estas costas . Quizás el final deba ser aquí, de donde procede mi alma. A lo lejos, veo a alguien... Por un momento una lágrima resbala por mi rostro. Hace tiempo que no lloro... Es verdad...  Soy como el viento. 


Podéis leer más historias en este blog: 

jueves, 16 de julio de 2015

EN UN JARDIN DE LA ALHAMBRA

Era uno de enero de 1492. Al día siguiente tendrían que entregar las llaves de aquel palacio a los reyes cristianos que habían conquistado aquellas tierras. El mundo de Taryel transcurría dentro de aquellas murallas, donde cuidadosamente cuidaba aquellas flores que tantas satisfacciones le habían dado durante tantos años. Lirio lo apodaban, por ser el que mejor cuidado les daba a aquellas flores en concreto. Tenía que buscar un camino, aquella etapa de su vida ya había acabado... Y le costaban tanto los cambios. Cambiaría de vida... pero no de alma. Esa, nadie te la puede conquistar. Dejo todos los aperos de jardinero en aquella sala fría en la que apenas entraba la luz. Fue alejándose de su palacio nazarí. No se despidió de nadie. Nunca le gustaron las despedidas. Fue bajando por el Albaicín hacia tierras de Jayyán. Cambió su nombre árabe por el de Martín y cuando un buen día le preguntaron por su apellido, se quedó mirando fijamente a su interlocutor y dijo sonriendo Lirio. Por eso... Cada vez que vayáis por las tierras de Jaén específicamente o por el mundo... y alguien os diga que se llama Lirio, estudiad aquella mirada porque viviréis de nuevo la mirada de Taryel y os dirá muchos secretos sobre la Alhambra...

jueves, 9 de julio de 2015

SUCEDIÓ EN UN TREN

"Su voz era como un susurro, hablaba y hablaba sin escatimar en detalles. A esas horas de la noche, los pormenores sobre la historia de nuestra familia me adormecían sin poder evitarlo. El abuelo repetía una y otra vez la aventura de aquel viaje en el que una vez en el tren, aquel que había salido de la Estación de Baeza rumbo a Barcelona, la ciudad que habían elegido para escapar de la miseria de aquellas tierras repletas de olivo que no daban para comer a aquellos seis churumbeles que Dios les había mandado. Ya me sabía de memoria la historia aquella que cuando sacaban la cabeza por la ventana se les llenaba la cara de hollin , que se caían las maletas de cartón/madera cada dos por tres, encima de la cabeza. Y que el atillo de cuadros que llevaba mi abuela siempre colgado del brazo iban los cuatro reales que les habían pagado por aquella casa vieja heredada de mi bisabuelo. Aquel viaje, que presagiaba una vida diferente, un futuro mejor, una honda pena de dejar atrás unas raíces, pero que se secaban… El comienzo de la vida que ahora yo, desde la nostalgia de no poder oír nunca más aquella voz, me ahogan…”

domingo, 17 de mayo de 2015

UNA MUJER INCREÍBLE.

En mi tarea de ratón de biblioteca de ir buscando nuevas historias, de repente me encontré con una novela que se titulaba "Una mujer increíble" de Manuel Navarro Seva. La verdad es que no fue coincidencia. Fue una recomendación de otra escritora Maria José Moreno. Y evidentemente, no podía perder la ocasión de que cayera en mis manos.
Estos días, supongo que coincidiendo con el calor que es cuando me vienen unas ganas locas de leer empecé esta novela. Resulta que menuda coincidencia la protagonista se llama Isabel igual que yo, y también es Escorpio , idéntica a mí. Eso me pareció divertido. Poco a poco fui sumergiéndome en una historia un poco , como diría yo... inaudita. El argumento es divertido, y reconozco haber soltado alguna carcajada en solitario. Pero si te lo paras a pensar, realmente es una historia de soledad que lentamente se va convirtiendo en estado paranoide.
¿Hasta que punto un hombre puede perder el norte por una mujer? ¿Por qué las mujeres que son menos amables son las que más triunfan? ¿Se puede pasar del amor más pasional al odio más aterrador? Y en ese caso... ¿ tiene argumento cualquier tipo de conducta?
Es un libro entretenido, te hará un montón de preguntas. Y no podrás parar de leer hasta que no lo acabes. El final... podía haber sido otro... ¿o no?

lunes, 4 de mayo de 2015

¿DE QUÉ COLOR ES EL ALMA?

A veces, cuando el aburrimiento se apodera de ti, te sientes tentado a hacer test absurdos que te ofrecen la posibilidad de saber qué tipo de animal eres, o que fuiste en otra vida, o por ejemplo de qué color es tu alma.
Pues bien, a mí me salió que tenía un alma amarilla. Una amiga me dijo que a ella también, y que quizás tendríamos algo en común. Pues bien, mi vena filosófica, digamos aquella light que sale de vez en cuando, empezó a elucubrar hipótesis sobre la existencia o no de un alma en el ser humano. Y en el caso de que existiera, pudiera ser de algún color.
Hace ya algunos años, una niña de mi clase, me dijo que le dolía el alma. Y yo le pregunté: ¿Ah si? ¿Y dónde está el alma? Muy segura de ella misma , a sus dos años me dijo que era cuadrada y de color rojo y que se situaba justamente en el centro del pecho.
Me da tristeza que conforme van pasando los años que el convencimiento de esta niña, que yo también tenía se va desdibujando de mi mente y va cobrando más fuerza el hecho que quizás no exista. Que sea como los cuentos que nos explicaban de pequeños. Y menos que sea de un color determinado. La frase de "me duele el alma" la tengo en el desván. ¿Puede el alma doler?
En lo que sí creo es en la energía que desprendemos. Hay algunos que la llaman aura y también los hay que dicen que pueden ver de qué color es. Cada uno de nosotros desprendemos una electricidad extraña que hace que puedas acercarte a unas personas más que a otras, que sientas alegría o incluso rechazo delante de su presencia. Gente que se apropia de tu energía, también los hay que te la dona, porque la desbordan. Y cuando ya no están, quizás pasas por algún lugar y la sigues sintiendo. ¿Es su alma, su espíritu? o quizás esa energía que no se destruye sino que se transforma.
En cualquier caso, creo en esa energía, sin importarme el color que tenga, porque no lo tiene.