Páginas vistas en total

jueves, 3 de julio de 2014

MOMENTO ESPECIAL

Después de haber vivido ya algunos cuantos años, escoger un momento especial se hace "especialmente"difícil. Parece como si le quitaras protagonismo a los demás. Pero ahora mismo, si tuviera que escoger uno, me viene a la mente el día en que nació mi hijo. Era un 18 de mayo, un día radiante, cálido. Fue una cesárea programada y mi tranquilidad era grande. El quirófano, dentro de la frialdad a la que se deben someter, tenía una luz como la del sol. La banda sonora: canciones del último de la fila, las cuales me conocía de memoria e iba tarareando a la par que mis ginecólogos hacían su trabajo.  Costó un poco salir, el niño se encontraba muy bien entre mis entrañas. Cuando , al fin lo sacaron, la comadrona me dijo: ¿Te gusta? Y  cuando vi aquella carita tan graciosa, solté tremenda carcajada, y dije: “pues claro que me gusta”. Desde entonces , él y yo tenemos un secreto que nos decimos al oído. Yo le digo a él: ¿Recuerdas cuál es el día más feliz de mi vida? Y él dice: “Si, el día en que yo nací”. 

martes, 15 de abril de 2014

EL INFIERNO CABE EN UN SUSPIRO.

Vuelvo a mi vieja costumbre de hacer reseñas de libros. En esta ocasión mi humilde valoración es para el libro de una escritora a la cual conozco personalmente. 
Su novela está impregnada totalmente de su personalidad arrolladora. Quizás a muchos os guste  viajar por su blog: http://lavidasegunencarni.blogspot.com.es/, en él encontrareis muchas cosas interesantes, vivencias, poesias, opiniones. A nadie le pasará indiferente. Pero en esta ocasión, quiero hacer eco de su última novela "El infierno cabe en un suspiro". Después de enamorarnos profundamente con su primera novela publicada: "Las manecillas del reloj", esta montejiqueña, vuelve hacer alarde de su pueblo y de las mujeres que esa bendita tierra parió para revolucionar un poco el mundo en el que se encuentran inmersas muchas tradiciones ancestrales. 
En esta ocasión la protagonista tiene que volver a renacer de su esclavitud como mujer. Su camino no es fácil. El verbo amor hace tiempo que lo tiene olvidado y le es difícil volver a conjugarlo, tanto que puede que tome caminos equivocados, ¿o quizás no? Quién sabe. A veces para volver a mantener el equilibrio debes caerte unas cuantas veces. 
Pone de relieve la doble moral de muchas mujeres y otros tantos hombres de lo que debe ser o no ético, esa aceptación social de lo que debe ser alguien respetable. Evidentemente, se saca la conclusión que la verdadera fidelidad y lealtad te la debes a tí mismo. Nadie lo hará por ti. 
Las oportunidades, peligros, aventuras que te pueden dar una relación virtual, que a la fuerza se tiene que convertir en real. Cambian tanto las cosas de un mundo a otro. ¿Se debe abrir la puerta? ¿Es lícita la venganza a un desamor? ¿ Se pueden hacer pactos de pareja? ¿Dónde está la frontera entre un amor maduro/inmaduro? Seguro que esta novela os harán reflexionar sobre estos y más conceptos. 

jueves, 13 de marzo de 2014

NOS VAMOS DE TAPAS.

Supongo que la soledad me había llevado a aquellos extremos. Aquello y la publicidad que hacía que mi más pobre personalidad absorbiera con credulidad que aquella página de contactos ayudaría a encontrar mi pareja ideal, hizo que me adentrase en aquel mundo inóspito, del que ahora sé que nunca más debo de volver a entrar.
En mi viaje virtual encontré a un chico que según las estadísticas inequívocas de aquel ordenador había encontrado a la más que probable alma gemela.
Primero fuimos escribiéndonos mensajes, de aquellos que no dicen gran cosa, como qué loco está el tiempo, la crisis, comentarios sobre programas absurdos de la televisión. Poco a poco fuimos contándonos nuestras vidas. O más bien, lo absurda que era nuestra existencia sin alguien a nuestro lado donde poder compartir lo que sentíamos. Muchas veces, sentí pena de mí misma, por tener que explicarle mis problemas a unas teclas sin saber a ciencia cierta quién habría detrás de aquella pantalla. Realmente, no me atraía mucho su discurso. Es más creo que no teníamos absolutamente nada en común. Pero me desahogaba con él. Él también conmigo. Pero claramente, eran monólogos individualistas que no respondían a ningún reclamo por parte de los dos.
No entiendo el motivo por el cual cada vez se hizo más imprescindible en mi vida el llegar a casa y encontrar un mensaje suyo en mi bandeja de entrada de correo. Luego lo abría y me quedaba más vacía de lo que había estado antes. Pero aquella rutina, hacía que formara parte de mi día a día.
En fin, que después de unos meses de largas conversaciones, perdón monólogos, no sé por qué razón , salió el tema de que podíamos conocernos. Mi mente alucinantemente imaginativa siempre pensaba que detrás de todos estas liturgias, siempre hay una mente psicópata hambrienta de ingenuas como yo. Por eso decidí que el encuentro se produciría en mi ciudad, en un bar céntrico y a una hora decente como las doce del mediodía. Le dije que era muy típico en mi barrio el ir de tapas los domingos por la mañana, cosa que no era cierta. Por eso que me tuve que estrujar el cerebro para pensar en qué garito lo podía llevar dónde hicieran buenas tapas. Me acordé que cerca del metro había uno que le decían "la tapa de oro". Siempre que pasaba por su puerta, aguantaba la respiración por el olor rancío que desprendía , pero no se me ocurría otro sitio mejor.
El lugar de encuentro: el vestíbulo del metro. Yo estaría al lado de las taquillas, y me pondría una blusa de color verde esmeralda que se hacía notar bastante.
Por fin llegó el día. Estaba bastante nerviosa. No sabía que haría en aquella mi primera cita a ciegas. Él  me dijo que llevaría una corbata del barça, lo cual me pareció una horterada, a pesar que soy culé hasta la médula.
Cuando llegaron las doce, lo vi aparecer sonriente. Mi primer impulso fue salir corriendo. No había visto alguien tan feo en mi vida. Pero mis piernas no me respondieron. Supongo que mi inconsciente buena educación me estaba atormentando con que había de apechugar con lo que yo solita me había buscado.
Se presentó con todos los honores y fuimos al bareto del cual tan bien le había hablado. Comenzó a hablar sin parar de cien mil cosas absurdas a mi parecer: de futbol , de su trabajo en una agencia de viajes especializada en cruceros para la tercera edad, hasta me habló de la última reunión de su escalera de vecinos, del cual era presidente.
Yo, lo único que hacía era mirar para la puerta y rezaba para que nadie me viera con semejante individuo. Los minutos se me hicieron eternos, hasta que un teleoperador de aquellos que muchas veces nos incordia a la hora de la siesta llamó a mi móvil y yo dándole gracias, gracias, gracias. Le dije que ahora mismo iba, que no se preocupase.
Me llaman para una urgencia... Encantada de haberte conocido... Y sí, aquella vez mis piernas corrieron sin parar... Ahora como mucho utilizo el ordenador para escribir un blog....

Más historias en
Emejota

jueves, 6 de marzo de 2014

MASCOTAS

Para mí el nombre de mascota me dirige directamente a un solo nombre : "Ojitos". Es la única mascota que he tenido en mi vida. Vino a nuestras vidas sin pensarlo, sin decidirlo, de la noche a la mañana.
Ojitos era un gato europeo, negro y blanco. Era un ser independiente, no muy cariñoso ni zalamero, pero sí muy empático. Con él tenías la sensación que te estaban escuchando atentamente, que te entendía, que compartía tus alegrías, tus penas. Muchas veces es lo que necesitamos de las personas, que nos escuchen, que parpadeen asintiendo que te están entendiendo y que no juzgan tus acciones.
Fue el acompañante paciente de mi madre, en sus malos momentos, en sus enfermedades, en sus tristezas y en sus soledades.
Tuvo una vida plácida y larga, tanto, que supongo que teníamos la sensación que no iba a morir nunca. Pero, ese momento llegó y nos dejó un gran vacío, como solo un alma noble es capaz de labrar.
Ahora, que el tiempo ha pasado y veo por la calle algún gato parecido a Ojitos me vienen a la mente tantos momentos pasados con él. Desde el día en qué nació que lo tuve entre mis brazos, hasta aquellos días, justo antes de mi cumpleaños en que nos miramos profundamente y nos dijimos un hasta siempre.
Ojalá muchas personas dejaran el mismo afecto y efecto que dejan algunos animales en nuestro corazón.


Más historias

Mascotas

miércoles, 26 de febrero de 2014

EL TREN

Muchas veces había soñado con ese momento. En muchas ocasiones, de aquellas en que los nervios te perforan por dentro y piensas: "Ahora mismo cogería un tren y no me bajaría hasta que no parara". Pues bien, aquel instante había surgido así, sin más. Una coincidencia la había empujado hacia aquella aventura con la cual siempre había soñado.
Una noche de aquellas en que la desesperanza la había marcado con fuerza. Donde las malas palabras la habían transportado hacía el mundo imaginario en el que se había convertido ya su realidad, donde era tan habitual escabullirse de la tierra en qué pisaba.
De repente vio un anuncio en su móvil donde se ofertaban plazas para trabajar de maestra en Francia. Ella dominaba aquel idioma por la curiosidad que siempre le atrajo a escritores franceses: Baudelaire, Victor Hugo, Flaubert, y por supuesto Saint-Exupéry. Por otra parte, se había aficionado a visitar la biblioteca municipal, dónde se hacían intercambios culturales con personas de diferentes lenguas. Era el momento de la semana que más esperaba. En aquel momento, las palabras eran bellas, se unían con armonía, no con desapego y sentía verdaderamente que hacía algo útil.
Con toda la valentía del mundo llamó por teléfono al departamento de solicitudes y le indicaron que había una plaza libre en un pequeño pueblo, cerca de la frontera con España . Bourg Madame era su próximo destino y la llave de un nuevo futuro. 
Aquella mañana de primavera, se levantó como cada día. Apenas llevó cosas en su bolsa, tejida con sus propias manos. En realidad, solamente necesitaba la ilusión de su corazón y el pálpito que le susurraba que allí se escondía la felicidad que siempre había anhelado. Nada le podía asegurar que todo saldría bien. Pero fuese lo que fuese, sería mucho mejor que el infierno que estaba viviendo y del cual no sabía salir. 
Nunca un viaje en tren le había parecido más excitante. Cambiar de vida. Ella que siempre había sido una cobarde. Que siempre había permanecido dependiente de todo y de todos.Ahora sería su única dueña, la que manejaría el timón de su vida. 
El paisaje era precioso. Cada kilómetro que recorría aquel precioso tren, le alejaba de todo lo que le ahogaba, de todo lo que no la dejaba crecer. El tren, ahora sí, convertido en realidad, le salvaría la vida...

Más historias en Esperanza Himura

martes, 18 de febrero de 2014

VIDA INSIPIDA

El reloj de la estación de Francia marca las seis de la mañana. Está amaneciendo. Los ojos de Manuel apenas pueden apreciar el vaivén de las pocas personas que pasan por los andenes. 
Recordaba, con apenas una mueca, el festín que le prepararon sus compañeros de trabajo hace un mes cuando cumplió los 65 años. Fecha en la que se debía jubilar. También le regalaron un reloj y le leyeron una carta de homenaje como reconocimiento a su buena labor en la empresa.  
Casi brotan de sus ojos unas lágrimas que hacía tiempo había olvidado de cómo se producían. Realmente era inmune a cualquier tipo de emoción. En su vida estaban vetados los sentimientos. Desde que se casó hace ya 45 años, su vida se convirtió en una esclavitud total, donde su criterio era siempre relegado a un segundo plano, en el mejor de los casos. Casi siempre era ninguneado por su mujer; alguien más preocupado por su mediocre vida social vecinal que por amores verdaderos o apegos absurdos. 
Después del festejo abrió la puerta. Sin demasiada emoción le enseñó a su esposa el reloj de pulsera y ella, haciendo una mueca siguió viendo la novela que seguía todos los viernes por la noche. Aquella de la comunidad de vecinos, que todos se odian entre sí, pero que no pueden pasar unos sin los otros. 
Una vez finalizada la novela, ella se dirigió a él con cara de manzanas agrias y le replicó: "No pensarás que le diré a mis vecinas que te has jubilado". ¿Qué quieres? ¿Qué piensen de mí que tengo más de cincuenta años? ¡Ah no!. El lunes te levantarás a las cinco de la mañana como todos los días y te marcharás de casa, y no vuelvas antes de las siete. Necesito espacio vital. 
Él no podía creer lo que estaba escuchando, pero eran ya demasiadas las veces que acataba aquellas órdenes ejercidas por un alma que no tenía ni un ápice de piedad. 
Su escasa personalidad y su ego sumamente indefenso hacían que hiciera caso como fiel corderillo a aquella persona que un día un cura unió hasta que la muerte los separara. 
El mes de febrero había empezado y el frío arreciaba con crueldad. Sabía que aquella estación abría a las 4:45 y por lo menos podía tomar una taza de café caliente mientras leía el periódico y era incapaz de hacerse ni una pregunta. Él obedecía, acataba los mandatos de aquella arpía egoísta que era incapaz de apiadarse de un alma buena. 
Un día, una mujer con ojos tristes se sentó a su lado en aquel banco del andén dos. Él le preguntó que qué le pasaba. Ella lo miró con cara atónita. No estaba acostumbrada a que nadie se interesase lo más mínimo por sus problemas. Había escuchado demasiadas veces que no valía nada. Que estaba chalada y que lo mejor que podía hacer era tirarse al tren. Fueron tantas, tantas veces las que oyó esta posibilidad que al final se lo había creído. 
Había elegido para tal percance una estación al menos con glamour y un poco de historia. Quizás la que ella siempre hubiera merecido tener. Y que apenas, en toda su vida llegó a un capítulo. Eso sí, lleno de miseria y amargura. 
Poco a poco , día a día, Manuel y Carmen fueron hablando de sus vidas. Y con sorpresa fueron averiguando que dentro de ellos existían emociones, que podían sonreir , que la palabra compañía era cierta. Que el brillo de los ojos se dibuja. Que un roce de manos puede hacer vibrar. Que un beso puede hacer cosquillas. 
Ese día Manuel y Carmen cogieron un tren y ya no volvieron...




Más historias
El José Miguel 2013
Dark light
La plaza del diamante
Mis letras insombes
Censusa Siglo XXI
Tracy correcaminos
Reflexions en veu alta
Brasero de invierno
Notas desde el fondo de mi placard
Cuentos e historias y otras minudencias
Y nacimos casualmente
Y qué te cuento
El Demiurgo de Hurlighan 
Desgranando momentos
Lazos y raíces
Mezclando arte
La cara oculta de la luna es rosa
Narraciones ordinarias
El balcón de cass
Matices
Quieres que te cuente?
Mi blog de fotos
En este universo soy EsperanzapiaHimuraRock

viernes, 14 de febrero de 2014

CONVOCATORIA DE RELATO : VIDA INSÍPIDA.

Me estreno de anfitriona de inspiración de relatos.
Y me gustaría leer historias cuyos personajes llevan una vida insípida, sin emociones, sin que les salpique ni un poco de emoción en sus vidas. Y quiero ver de qué modo sois capaces de despertarlos de este aletargamiento.
¿Os atreveis?