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domingo, 21 de septiembre de 2014

¿SEXO EN VACACIONES? ¿QUÉ ES ESO?

Llegan los preparativos del verano, soñar con el lugar elegido de vacaciones, pensar que la rutina se romperá drasticamente para poder organizar tu vida en un horario diferente, unas actividades lúdicas, divertidas y donde la familia ocupará un lugar preferente que durante el año quizás no alcanza a obtener.
Empiezas a leer artículos que hablan de las maravillas que se pueden hacer en pareja, la tranquilidad, el calor, la diversión hacen que nuestros estímulos crezcan, nuestras respuestas sean más receptivas y volvamos a conocer de nuevo a nuestra pareja a la que tan poco tiempo dedicamos durante el año.
Entre ellos está ahora muy de moda lo del slow sex , una experiencia genial donde como la palabra en inglés indica todo se hace más lento, no hay prisa para redescubrirse y las caricias se hacen eternas, tanto como las madrugadas. Empiezas a preparar las maletas y la crema hidratante,aquella que anuncian en la tele que deja la piel de seda es una de las primeras cosas que metes en el neceser. Pero, después del suspiro inicial, viene cuando tu lista comienza a hacerse interminable: tiritas, tijeras, el termómetro, yodo, antitérmicos por si aparece en los niños fiebre... En fin, un montón de cosas, de aquellas de por si acaso, que sirven para que te ganes la primera bronca del verano y que luego siempre acabas utilizando y dando las gracias de ser tan precavida.
Empiezan las vacaciones. El lugar es ideal. El mar ofrece una atracción casi hipnótica que te invita a respirar fuerte y convertir esos momentos que se graben para siempre en tu retina. Ese momento es breve, muy breve. Empiezan las vacaciones para todos menos para ti. Como lo que has alquilado es un apartamento, te haces cargo de comidas, limpieza, compra. Lo mismo, pero en un escenario diferente. Saludas desde el balcón a los que gratamente se están bañando en la piscina, la cual puedes pisar un cuarto de hora porque si no se te pegarán los macarrones a la olla.
Llega el momento del paseo por el pueblo playero. Tu estado de ansiedad que no se ha relajado, sino todo lo contrario hace que te apetezcan los platos más hipercalóricos que ofrecen el menú de los chiringuitos. El sentido de la culpabilidad sube porque sabes a ciencia cierta que aquella gamba al ajillo te cogerá cariño y se quedará contigo, específicamente en el sitio de tus cartucheras. En ese momento pasa por tu lado una fémina estilizada que tu nada disimulada pareja mira sin ningún recato, pero bueno, que como una ya está acostumbrada te hace coger tres patatas más de las que tenias estipuladas en un primer momento.
Llega la noche, los niños, como es natural adoptan su espíritu más verbenero. Después de cincuenta mil intentos, por fin acaban rendidos, después de alguna batallita de almohadas. Entonces, lo que más te apetece es ver una película. Y mira por donde, será por azar o por darte la barrila que la protagonista de la película es una mujer de tu edad que se escapa a Grecia porque se siente asfixiada de su aburrida vida, donde su marido como dice ella no es malo, pero bueno... tampoco... seguro que ni se percatará de su no-presencia ... bueno sí... el día que los platos se le amontonan en el fregadero. Te sientes identificada con la película. Te dan ganas de comprar un taco de post-its y hacer como Shirley Valentine, engancharlo en los armarios de la cocina y anunciar que no volverás en quince días. Se acaba la película y la realidad vuelve a tu vida. Las estrellas son preciosas, la noche mágica, invita... a dormir plácidamente... a caer redonda en la cama... porque te sientes más cansada que durante todo el año. Y sueñas... con momentos slows abrazada a tu almohada...

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Fanfictions- Historias tardías

MI ENCUENTRO CON EL PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS
Me llamo Rose Berhard y quería relatar mi experiencia compartida con un vampiro. Podemos pensar que este personaje de ficción recreado sobre alguien malvado que existió realmente, solo es parte de la imaginación de escritores y cineastas que ensalzan la belleza maligna de la esencia de esa personalidad magnética. Pero  yo puedo asegurar que en este mundo se esconden muchos vampiros detrás de seres enigmáticos, muchas veces hasta nos pueden parecer abrumadoramente encantadores, arrolladoramente seductores, y los mejores amantes que jamás podemos haber llegado a imaginar. Pero, quizás es lo mejor y lo peor que te pueda pasar en esta vida.
Cuando empiezas a recuperar recuerdos, los  mejores de tu existencia,  los puedes haber tenido con ellos. Pero también los peores. Te absorben hasta el espíritu hasta llegar a lo más profundo de tu médula y es entonces donde surge la tesitura de poner fin a todo de una manera enérgica, nada dubitativa y sin mirar atrás.
Conocí a Russell en mi juventud. Lo primero que me llamó la atención fue su sonrisa. Diferente a cualquiera que pudiera haber visto con anterioridad. Fui una presa fácil para él. Mi inocencia era obvia. Me delataba el rubor de mis mejillas  y mi tartamudeo al hablar con él. No me comportaba como yo era en realidad, pareciendo alguien mucho más frágil de lo que en realidad era.
Russell buscaba en mí lo que a él le faltaba, lo que le daba la juventud eterna. Sentirse totalmente adorado y deseado. Es lo que buscan todos los vampiros; presas fáciles para poder desterrarlas pronto de su vida, absorberles la última gota de su sangre para dejar sin fuerzas a su pobre víctima. Cuando pasa eso, no dudan en abordar a  otra alma blanca para poder así saciar su ansia de liderazgo.
Reconozco que perdí mi personalidad absolutamente. Pisé escenarios profanos, asquerosamente insultantes. Mis acciones eran más propias de una vulgar ramera que  las de una amorosa amante. Pero reconozco que todo lo hice a conciencia porque yo bebí de la sangre que emanó de su herida, la que se hizo al lado del corazón. Mi boca se llenó de su viscosidad, de ese fluido negro que emanaba su muerto latido. Mi frente quedó marcada por un estigma que quemaba mi piel como brasas y que se quedó marcada con pocos resquicios de poderse borrar.
Pero, afortunadamente en esta vida hay personas que pese a su fragilidad pueden ver algo de claridad entre bruma y bruma. Coger una espada y cortar la cabeza a esa relación vampirizada. Un punto de inflexión cambió mi vida. Algo que en mi pecho salió y que marcó la diferencia existente entre la vida y la muerte. Y el amor nunca puede ser muerte. El amor es fuente de vida, de pasión solemne, no fingida. De palabras suaves y no malgastadas por el tiempo. De acciones verdaderas, de voluntades firmes y contundentes.

No me tembló el pulso y aunque siempre en mi memoria exista la ceniza de aquellos momentos;  el estigma de mi frente ha desaparecido, dejando paso a una paz que es prólogo de seguramente algo interesante...

jueves, 21 de agosto de 2014

UNA FOTO DE MI VIDA.

Supongo que he elegido esta foto al azar porque esta misma semana se interpuso en mi camino haciendo limpieza de cajones.
Tenía más o menos la misma edad que tiene mi hija ahora. Y entraba en la adorable edad del pavo que ahora me toca a mí sufrir. Esa foto es de un viaje que hice con mi familia a Cazorla . Recuerdo un paraje adorable, lleno de vegetación y me acuerdo hasta del olor de sus árboles. Con la energía que nada más se tiene con trece años me metí en el nacimiento del río Guadalquivir que debía rondar por entonces los 10 grados como mucho. Los oídos me iban a explotar, pero yo me tenia que bañar sí o sí. Atrás quedaba el colegio, aquel que tantos malos ratos me hizo pasar, solamente me llevé en el bolsillo mi amistad con algunas personas que han seguido siempre en mi corazón, y que el destino me las volvió a poner en mi vida. Era la ilusión del presente. El futuro poco contaba. Me acuerdo de la caída de mi hermano por un terraplen, de los enfados con mi padre porque pretendía que nos quedáramos en Mogón, en lugar de ir a Huelma donde las fiestas estaban aseguradas. De las frases que me decía mi madre: "Tienes lo blanco de los ojos azul". El azul del cielo que se me metía en esa vida que estaba brotando dentro de mí. No tenía apenas nada, pero lo poseía todo. Todo lo que hace falta para ser feliz. No tener miedos. Tener energía. Tener ilusiones, alegría, amor y amistad. Recuerdo que vino con nosotros mi prima a la que adoraba. Me sentía muy orgullosa a su lado. Era más mayor que yo y me encantaba su compañía.
Mi padre nos hacía fotos con su fantástica máquina, que jamás alcancé a comprender. No era automática y tenía unos parámetros que eran muy complicados. Pero las fotos eran las justas, las que teníamos que guardar de recuerdo. Antes se revelaban todas, las que salían bien y las que salían mal. Esta se quedó conmigo, y me ha acompañado hasta mi actual casa, donde mi vida ha cambiado. Ahora quizás tenga más cosas, a cambio me falta energía, de vez en cuando, pero sigo teniendo ilusiones, amor y amistad. El blanco de los ojos, quizás ya está un poco más tenue, pero a cambio mi experiencia es más grande. La melancolía me invade muchas veces, quizás más de lo que yo quisiera. Y eso hace que no disfrute tanto del presente como sería recomendable. Aunque es algo que trabajo a diario. ¡Ay las fotos que te vuelven a traer momentos!... Y el color vintage sin instagram... inmejorable de Kodak.

lunes, 18 de agosto de 2014

MIS LECTURAS VERANIEGAS

Una de las mejores cosas que tiene el periodo vacacional es dedicar el tiempo a uno de mis hobbys favoritos ,que es leer. Este último mes he devorado cinco libros de los cuales me gustaría hacer mención. 
El primero de todos fue "Volveran las naranjas"de Xisela López, donde una policía descubre en un accidente de coche un móvil, probablemente de la víctima y se dispone a leer los mensajes a un número desconocido para ¿resolver el caso , o curiosidad femenina? Pues bien, se adentra en una historia en la que el juego se entremezcla en una relación carcomida por la rutina. 
Luego vino un libro de Maria José Moreno, "Vida y milagros de un ex". Pasé un rato verdaderamente divertido. Su protagonista Baldomero Puerto Casillas se mete en cada berenjenal que difícilmente piensas que vaya a salir de su propio laberinto. Pero por arte de birli y birloque, al final el rompecabezas de su vida va soldando.
Me apetecía luego algo de psicología y comencé "Las gafas de la felicidad" de Rafael Santandreu. Muy parecido a su primer libro "El arte de no amargarse la vida", te da claves para poder sobrevivir en esta jungla de vida en la que estamos metidos. Y nos ofrece ejemplos de como guiarnos en nuestras percepciones , en lo que estamos contándonos a nosotros mismos de lo que va sucediendo en nuestra vida y nuestras interpretaciones, muchas veces erróneas que nos llevan a desesperarnos en ocasiones. 
Mi cuarto libro ha sido una aventura a la época de la Guerra Civil Española y sus consecuencias. Muchos habréis visto la serie en la televisión. Yo no tuve la oportunidad y me apetecía mucho poder vivir esa aventura y que mi imaginación creara los personajes, aunque la protagonista tenia la cara de Adriana Ugarte, que le vamos a hacer. Evidentemente es "El tiempo entre costuras" de Maria Dueñas. Me ha parecido una historia apasionante y la protagonista tiene un papel realmente atractivo. Decididamente era una adicción de cada rato que tenía libre. Todo estaba tan bien descrito que le iba explicando a mi suegra la trama, que había visto la serie en la televisión  y podíamos comentar todo lo que iba pasando.
Mi último libro, puede ser el que me ha impactado más.Es el de "mil soles esplendidos" de Khalid Hosseini. Una historia durísima de dos mujeres afganas, sobre todo en tiempo del reinado de los talibanes. Es realmente repulsivo el ambiente que se vive allí. Las mujeres están destinadas al yugo de un regimen totalitario que no las deja desarrollarse en ningún sentido. La narración es cruda y verdaderamente realista. Es de aquellos libros que necesitan un cierto tiempo de recuperación para volver a empezar otro.
Ahora, queda el recuerdo de los días vividos de verano, el orden que precede a la renovación de otro curso que me espera, con nuevos retos, nuevas ilusiones y nuevos sueños. Supongo que también con alguna desesperanza, que espero poder reconducir. Y con la conciencia cada vez más presente que el presente es lo que vale realmente la pena. 

jueves, 3 de julio de 2014

MOMENTO ESPECIAL

Después de haber vivido ya algunos cuantos años, escoger un momento especial se hace "especialmente"difícil. Parece como si le quitaras protagonismo a los demás. Pero ahora mismo, si tuviera que escoger uno, me viene a la mente el día en que nació mi hijo. Era un 18 de mayo, un día radiante, cálido. Fue una cesárea programada y mi tranquilidad era grande. El quirófano, dentro de la frialdad a la que se deben someter, tenía una luz como la del sol. La banda sonora: canciones del último de la fila, las cuales me conocía de memoria e iba tarareando a la par que mis ginecólogos hacían su trabajo.  Costó un poco salir, el niño se encontraba muy bien entre mis entrañas. Cuando , al fin lo sacaron, la comadrona me dijo: ¿Te gusta? Y  cuando vi aquella carita tan graciosa, solté tremenda carcajada, y dije: “pues claro que me gusta”. Desde entonces , él y yo tenemos un secreto que nos decimos al oído. Yo le digo a él: ¿Recuerdas cuál es el día más feliz de mi vida? Y él dice: “Si, el día en que yo nací”. 

martes, 15 de abril de 2014

EL INFIERNO CABE EN UN SUSPIRO.

Vuelvo a mi vieja costumbre de hacer reseñas de libros. En esta ocasión mi humilde valoración es para el libro de una escritora a la cual conozco personalmente. 
Su novela está impregnada totalmente de su personalidad arrolladora. Quizás a muchos os guste  viajar por su blog: http://lavidasegunencarni.blogspot.com.es/, en él encontrareis muchas cosas interesantes, vivencias, poesias, opiniones. A nadie le pasará indiferente. Pero en esta ocasión, quiero hacer eco de su última novela "El infierno cabe en un suspiro". Después de enamorarnos profundamente con su primera novela publicada: "Las manecillas del reloj", esta montejiqueña, vuelve hacer alarde de su pueblo y de las mujeres que esa bendita tierra parió para revolucionar un poco el mundo en el que se encuentran inmersas muchas tradiciones ancestrales. 
En esta ocasión la protagonista tiene que volver a renacer de su esclavitud como mujer. Su camino no es fácil. El verbo amor hace tiempo que lo tiene olvidado y le es difícil volver a conjugarlo, tanto que puede que tome caminos equivocados, ¿o quizás no? Quién sabe. A veces para volver a mantener el equilibrio debes caerte unas cuantas veces. 
Pone de relieve la doble moral de muchas mujeres y otros tantos hombres de lo que debe ser o no ético, esa aceptación social de lo que debe ser alguien respetable. Evidentemente, se saca la conclusión que la verdadera fidelidad y lealtad te la debes a tí mismo. Nadie lo hará por ti. 
Las oportunidades, peligros, aventuras que te pueden dar una relación virtual, que a la fuerza se tiene que convertir en real. Cambian tanto las cosas de un mundo a otro. ¿Se debe abrir la puerta? ¿Es lícita la venganza a un desamor? ¿ Se pueden hacer pactos de pareja? ¿Dónde está la frontera entre un amor maduro/inmaduro? Seguro que esta novela os harán reflexionar sobre estos y más conceptos. 

jueves, 13 de marzo de 2014

NOS VAMOS DE TAPAS.

Supongo que la soledad me había llevado a aquellos extremos. Aquello y la publicidad que hacía que mi más pobre personalidad absorbiera con credulidad que aquella página de contactos ayudaría a encontrar mi pareja ideal, hizo que me adentrase en aquel mundo inóspito, del que ahora sé que nunca más debo de volver a entrar.
En mi viaje virtual encontré a un chico que según las estadísticas inequívocas de aquel ordenador había encontrado a la más que probable alma gemela.
Primero fuimos escribiéndonos mensajes, de aquellos que no dicen gran cosa, como qué loco está el tiempo, la crisis, comentarios sobre programas absurdos de la televisión. Poco a poco fuimos contándonos nuestras vidas. O más bien, lo absurda que era nuestra existencia sin alguien a nuestro lado donde poder compartir lo que sentíamos. Muchas veces, sentí pena de mí misma, por tener que explicarle mis problemas a unas teclas sin saber a ciencia cierta quién habría detrás de aquella pantalla. Realmente, no me atraía mucho su discurso. Es más creo que no teníamos absolutamente nada en común. Pero me desahogaba con él. Él también conmigo. Pero claramente, eran monólogos individualistas que no respondían a ningún reclamo por parte de los dos.
No entiendo el motivo por el cual cada vez se hizo más imprescindible en mi vida el llegar a casa y encontrar un mensaje suyo en mi bandeja de entrada de correo. Luego lo abría y me quedaba más vacía de lo que había estado antes. Pero aquella rutina, hacía que formara parte de mi día a día.
En fin, que después de unos meses de largas conversaciones, perdón monólogos, no sé por qué razón , salió el tema de que podíamos conocernos. Mi mente alucinantemente imaginativa siempre pensaba que detrás de todos estas liturgias, siempre hay una mente psicópata hambrienta de ingenuas como yo. Por eso decidí que el encuentro se produciría en mi ciudad, en un bar céntrico y a una hora decente como las doce del mediodía. Le dije que era muy típico en mi barrio el ir de tapas los domingos por la mañana, cosa que no era cierta. Por eso que me tuve que estrujar el cerebro para pensar en qué garito lo podía llevar dónde hicieran buenas tapas. Me acordé que cerca del metro había uno que le decían "la tapa de oro". Siempre que pasaba por su puerta, aguantaba la respiración por el olor rancío que desprendía , pero no se me ocurría otro sitio mejor.
El lugar de encuentro: el vestíbulo del metro. Yo estaría al lado de las taquillas, y me pondría una blusa de color verde esmeralda que se hacía notar bastante.
Por fin llegó el día. Estaba bastante nerviosa. No sabía que haría en aquella mi primera cita a ciegas. Él  me dijo que llevaría una corbata del barça, lo cual me pareció una horterada, a pesar que soy culé hasta la médula.
Cuando llegaron las doce, lo vi aparecer sonriente. Mi primer impulso fue salir corriendo. No había visto alguien tan feo en mi vida. Pero mis piernas no me respondieron. Supongo que mi inconsciente buena educación me estaba atormentando con que había de apechugar con lo que yo solita me había buscado.
Se presentó con todos los honores y fuimos al bareto del cual tan bien le había hablado. Comenzó a hablar sin parar de cien mil cosas absurdas a mi parecer: de futbol , de su trabajo en una agencia de viajes especializada en cruceros para la tercera edad, hasta me habló de la última reunión de su escalera de vecinos, del cual era presidente.
Yo, lo único que hacía era mirar para la puerta y rezaba para que nadie me viera con semejante individuo. Los minutos se me hicieron eternos, hasta que un teleoperador de aquellos que muchas veces nos incordia a la hora de la siesta llamó a mi móvil y yo dándole gracias, gracias, gracias. Le dije que ahora mismo iba, que no se preocupase.
Me llaman para una urgencia... Encantada de haberte conocido... Y sí, aquella vez mis piernas corrieron sin parar... Ahora como mucho utilizo el ordenador para escribir un blog....

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