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miércoles, 30 de noviembre de 2016

ÉRASE UNA VEZ

Érase una vez un niño que no era como otro cualquiera. Era de madera, porque así se empeñó su padre. Era carpintero y lo que mejor se le daba era el arte de tallar los troncos. Y ¿por qué no hacer un hijo que le diese compañía en sus noches tristes? 
Un hada madrina le ayudó con una varita mágica a convertir su sueño en realidad. Y de la noche a la mañana aquella figura fue tomando forma. Lo llamó Pinocho haciendo alegoría al árbol del que se hizo. ¿Podría haber un nombre más feo en este planeta? Fue lo primero que pensó el niño su primer día de escuela. Porque eso sí, en su primer día de vida tuvo que comenzar el colegio. Todos los niños se reirían de él.
No comprendía de lo que iba la vida y ya tenía que estar encerrado en aquella clase donde se enseñaban cosas tan aburridas como lenguaje, matemáticas y sociales.
Miraba por la ventana y se preguntaba que habría más allá. La vida se aprende andando por el mundo no encerrado en estas cuatro paredes.
Su padre le daba tiernos consejos por la noche como el de ser bueno, obediente, cortés  y humilde. Hacer caso siempre de las personas mayores y acatar sin rechistar lo que le dijesen.
Su mejor amigo no entraba en esos esquemas. Le gustaba la juerga, bañarse en el río, revolcarse en el barro, jugar con los charcos. Y evidentemente, no ir a la escuela.
Si no vas al colegio te saldrán orejas y cola de burro le decía su padre. ¿Qué malo tiene ser un burro? – se preguntaba- . Al fin y al cabo tampoco acababa de ser una persona.

Fue al día siguiente cuando se encontró con unos feriantes que mediante artimañas consiguieron convencerlo para no volver nunca más con aquel tierno viejecito que le había convertido en algo animado. Le llevaron a una feria dónde pudo comprobar que era la diversión más explosiva. Oyó por primera vez sus carcajadas… que poco a poco se fueron convirtiendo en rebuznos. Y, cierto. Su cuerpo fue convirtiéndose lentamente en asno. Al principio se asustó, pero luego empezó a trotar y esa sensación le gustó. Mucho más que la de ser un niño de madera encerrado en cuatro paredes que le ahogaban. Ahora estaba vivo de verdad. 


Más cuentos en 

http://molidelcanyer.blogspot.com.es/2016/11/convocatoria-juevera-para-el-jueves-1.html

viernes, 18 de noviembre de 2016

LA NIÑA ROTA

Hoy , finales de noviembre , me gustaría hacer una reseña de mi última lectura. "La niña rota" de Encarni Barrera.
Después de "Las manecillas del reloj" y "El infierno cabe en un suspiro". Encarni nos regala esta nuevo libro. Para mí , el mejor de los tres que he leído de ella.
Esta novela está archicargada de emociones. Para muchos de nosotros no son desconocidas porque las hemos oído a nuestros abuelos, a nuestros padres. Y remueven muchas cicatrices de historias muy dolorosas por ellos vividos y por nosotros heredadas.
Es una novela que transcurre durante las épocas de la postguerra hasta el principio de la democracia. Tiempos muy difíciles . Iba a decir, especialmente para las mujeres. Pero no es cierto. Para los hombres también fueron momentos muy dolorosos pagados con sus vidas.
El léxico utilizado en la novela es muy rico en matices. Quizás porque yo también he oído esas palabras muchas veces.
Las emociones agónicas están muy presentes en el libro. Quiero decir que durante algún episodio me he quedado literalmente sin respiración y he tenido que dejar el siguiente capítulo a espera de recuperarme para poder seguir. Momentos que no cualquiera perdona. Que te hacen llorar de rabia e impotencia. Porque sí, porque lloré con la novela. Lo siento, me era demasiado cercana.
El destino parece divertirse con toda la saga de personajes y cual teatro de marionetas les hace bailar al son que más le gusta. ¿ En la vida real también puede ocurrir? Pienso que sí en muchas ocasiones.
Desde luego, tengo que insistir que la primera parte del libro , la del tiempo de postguerra es excepcional. Me transportó directamente a aquella época y viví cada una de las injusticias que sucedieron. Luego un bálsamo más liviano que limpió heridas , pero que no comprendí en muchas ocasiones el modo de curarlas. Pero así es la novela. Algunos pueden estar de acuerdo y otros no. Quizás soy de las personas que pienso que no todo se puede perdonar en esta vida. O sí... ¿En qué nos convierte un perdón? ¿En personas débiles, es justicieras, en seres nobles? No sé... Reflexión hacía ello.
En resumen. Recomiendo altamente este libro, por muchos valores: históricos, reivindicativos, sociales, emocionales y compartir los sentimientos que siempre nos altera Encarni. Mi más sincera enhorabuena.

viernes, 11 de noviembre de 2016

LA NIÑEZ


Recuerdo mi infancia como una etapa muy introspectiva, dónde ya se marcaba mi especial sensibilidad hacia todo y hacia todos. A veces la nostalgia me invade en ciertos aspectos que hoy en día me dejan vacíos importantes; como aquellas charlas interminables con mi hermano mediano que algunas veces nos duraban horas y horas. Nuestras conversaciones eran verdaderamente interesantes y no necesitábamos mucho más que la observación de una mosca para divertirnos.
Rebosábamos en imaginación a falta de objetos alternativos. Una libreta y un bolígrafo siempre fueron mi regalo favorito. Dibujar, escribir, leer.
En mi generación fuimos unos verdaderos supervivientes. Nadie te ayudaba a hacer los deberes y si alguna vez me estresaba con los tareas diarias pues utilizaba mi ingenio, inventándome los números de aquellas interminables divisiones. Eso sí,  siempre los llevaba hechos. Mis padres nunca conocieron a mis maestros. Quizás alguna vez de oídas. Y mis maestros, pues tampoco. Si tenía anginas faltaba muchos días al colegio y cuando mi madre me preguntaba si mi profesora me había preguntado por mi ausencia , me quedaba pensando y la verdad es que no. No se había dado cuenta. Más bien era invisible. Hay tantos niños invisibles.
Miraba atenta la televisión y mis ojos se llenaban de lágrimas al ver a los niños de África que se morían de hambre, aquellos a los que siempre mi madre aludía cuando yo no quería comer. Y es que claro... yo era rica. Era rica porque mi padre compraba una cocacola los domingos. Y nos compraba muñecos de pica.pica de cinco pesetas de vez en cuando. Yo era rica porque los reyes magos me echaban dos muñecas. Y no me daba cuenta que mi madre había cambiado el vestido a aquella Nancy que ya no usaba. Era rica porque tenia una enciclopedia de cine, que solo mi hermano y yo fuimos tan frikis de leerla con 7 años.
Recuerdo perfectamente el olor del brazo de mi madre cuando se quedó embarazada de mi hermano pequeño. Me encantaba poner mi nariz y podía quedarme allí para siempre, hasta que me apartaba por pesada. Nunca se lo he dicho. Hay muchas cosas que no le he dicho. Y jamás le diré. Cosas que yo sentí. Cosas que siento . Porque sí, porque todavía no he dejado de ser una niña. Pero hay emociones que uno quiere guardar para uno mismo porque es lo que te da una fortaleza extra y le da sentido a tantas cosas.
La infancia marca nuestra vida futura. Pero no la define. Podemos seguir siendo niños, pero con la ventaja de decidir como personas adultas. Poner nombre a emociones vividas y que antes no comprendíamos. Y que ahora se nos escapan de las manos como si quisiéramos apretar el aire. Pero no se puede. Ahora el tiempo pasa mucho más deprisa y la inercia es  tal que muchas veces la desesperanza aparece y entonces recuerdas el sentimiento de serenidad que te daban aquellos viernes por la noche, cuando dormida el el sofá te teletransportaban a tu cama y amanecías al día siguiente sin saber cómo...

Más historias de niñez :
http://blogdemjmoreno.blogspot.com.es/2016/11/la-ninez_9.html





miércoles, 21 de septiembre de 2016

TEMPESTAD

TEMPESTAD
Ahora está en calma pero sabe perfectamente que en cualquier momento puede volver a visitarla. Sin invitación, sin previo aviso. No es amiga de los protocolos. Tan pronto pueden ser las doce del mediodía como las tres de la madrugada. Acecha como una sombra que aún sin sol permanece detrás del  alma para producir ese terror que hace que una vez más piense que la vida se acaba.
Ese diálogo interno que la alimenta en un día intenso lleno de emociones y exposiciones a conversaciones y pensamientos tóxicos. Se frota las manos. Es una vampiresa atroz que se alimenta de los  laberintos cerebrales.  No es fácil escapar de ella. No es cierto que siempre has de seguir el sendero izquierdo para salir de allí. Se bajan y se suben escaleras interminables que  dejan sin aliento. Se pasea por calles con mínima luz, y te deja descalzo ; a veces desnudo , destrozando los dientes que van cayendo a pedazos y que se intentan volver a pegar sin éxito.

La respiración se vuelve cada vez más exasperante. Gritos sin escucha.  Latidos incontrolados. Dolor punzante en el corazón. Quizás, alguna lágrima de lluvia pueda aliviar esa tormenta que amenaza haciendo más ligera la tempestad, y con algo de suerte amainen los truenos sobreviniendo un sueño que no resulta para nada reparador.  

jueves, 8 de septiembre de 2016

SUEÑOS JUEVEROS.

Aquí tenéis los enlaces de los sueños jueveros.
ROSANA RODRÍGUEZ
http://sonandounodetussuenos.blogspot.com.ar/2016/09/relato-juevero-la-balsa-de-huesos.html

EL DEMIURGO DE HURLINGHAM
http://eldemiurgodehurlingham.blogspot.com.ar/2016/09/este-jueves-un-relato-regalame-un-sueno.html

LEONOR
http://playadelcastillo.blogspot.com.es/2016/09/este-jueves-regalame-un-sueno.html

MARIA PERLADA
http://poemasrecopiladosdemaria.blogspot.com.es/2016/09/regalame-un-sueno-relato-juevero.html

CARMEN ANDÚJAR
http://carmenandujarzorrilla.blogspot.com.es/

ROSA DESASTRE
http://lacaraocultadelalunaesrosa.blogspot.com.es/

PABLO PAF
http://garcilasoessite.blogspot.com.es/2016/09/uno-de-esos-suenos-propuesta-juevera.html

JUAN CARLOS CELORIO
http://jwancarlos.blogspot.com.es/2016/09/un-sueno-de-la-noche-de-san-valentin.html

JAVIER MIRÓ
http://javiermiro2.blogspot.com.au/2016/09/la-playa-del-fin-del-mundo.html

NEOGÉMINIS
http://neogeminis.blogspot.com.ar/2016/09/este-jueves-un-relato-regalame-un-sueno.html

MAG
http://latrastiendadelpecado.blogspot.com/2016/09/tatuados-en-los-suenos.html

MONTSERRAT SALA

http://msalaportagmail.blogspot.com.es/2016/09/jueves-de-suenos.html

MOLI DEL CANYER

http://molidelcanyer.blogspot.com.es/2016/09/la-amiga-maribel-lirio-desde-su-blog.html

JUAN TRUJILLO
http://juanltrujillo.blogspot.com.es/2016/09/pedido-de-los-jueves-regalame-un-sueno.html

NOA
http://www.hiddenwords.es/2016/09/no-era-ella.html

PEPE
http://desgranandomomentos.blogspot.com.es/2016/09/este-jueves-un-relato-regalame-un-sueno.html

PEDRO PABLO GARCIA

http://www.pedropablogarciaaparicio.com/

CHARO CORTÉS

http://charocort.blogspot.com.es/2016/09/este-juevesregalame-un-sueno.html

domingo, 4 de septiembre de 2016

REGÁLAME UN SUEÑO.

Siempre me han encantado el mundo de los sueños. Dicen tanto de nosotros... Me haría tanta ilusión que me regalaseis alguno que hayáis tenido y que os haya marcado. Me encantará leerlos y darles alguna interpretación. Así que os espero.

miércoles, 24 de agosto de 2016

NO ES MI HIJA

Aquella mirada perdida me llevó de repente a un 13 de abril de 2005. Ese miércoles de primavera mi marido tenía el día libre y pensó que sería buena idea pasar la jornada juntos ; un día especial con nuestra pequeña Lucía. Siempre es bueno romper la rutina. En nuestra vida era algo primordial y normalmente pensábamos alguna excusa para salirnos de los hábitos predeterminados. Era como coger aire nuevo para seguir con los quehaceres diarios.
Pensamos en ir a visitar la ermita de Sant Cristòfol de Castellbell. Queríamos recordar tiempos pasados; cuando éramos novios y pasábamos algunas temporadas en la casita que mis padres tenían por aquel entonces en aquellos parajes.
Nuestra hija tenía cinco años y era una niña vivaracha, quizás demasiado para su edad. Lo preguntaba absolutamente todo. Nada se le escapaba, todos los detalles eran pocos para aquel pozo sin fondo que era su imaginación.
Fuimos a pasear por el frondoso bosque de pinos que bordean un camino que van a dar a la abadía de Montserrat. Le explicamos que por allí se podían encontrar algunos fósiles de un mar existente hace ya muchísimos años. De hecho en nuestra casa teníamos una gran gama de ellos que nos llevamos cuando nuestros padres vendieron la casa. Aquella casa ya no era lo que fue en un principio: un vergel de preciosa vegetación y un pozo que estaba repleto de agua. Las plantas empezaron a morir. El terreno se volvió árido. Y el pozo se secó. Era curioso que en algunas noches apreciáramos alguna sombra negra que nos dejaba atónitos por no saber su procedencia. Pero era evidente que aquella etapa en nuestra pequeña casa de Sant Cristòfol había acabado y era una buena ocasión para venderla.
Lucía no paraba de mirar al suelo . Ella quería encontrar un fósil a toda costa. Lo llevaría al colegio y la convertiría en protagonista de la clase ,seguro.
Mi marido y yo conversábamos sobre las extrañas sombras negras de las que nunca supimos su procedencia. De repente, Lucía había desaparecido de nuestra vista. El pánico se apoderó de nosotros y comenzamos una búsqueda incesante y alocada. Mi corazón me repetía que algo indeseable estaba pasando y no me solía engañar. Empecé a llorar y a temblar. Veía a mi marido dar saltos entre las piedras temiendo que Lucía hubiera caído por algún pequeño barranco sin que nosotros nos hubiéramos dado cuenta.
De repente, cuando mi garganta gritó su nombre con gran desesperación, Lucía apareció con una gran sonrisa y un fósil de caracol en la mano. Un brillo especial pude distinguir en sus ojos. Le pregunté que  dónde se había metido. Y ella me dijo: "Hay muchos, están por todas partes". "No vuelvas a hacer eso, nos has dado un susto de muerte". Su padre aguantó la respiración y miró hacia el cielo , quizás dando las gracias por haber supuesto lo peor.
Fueron pasando los días y mi hija cantaba una canción continuamente. Era un idioma extraño. Yo le preguntaba que  quién le había enseñado aquellas notas. Ella me miraba y me decía : Delcor. Me tocaba la mano y yo no la reconocía. Ni su tacto, ni su olor. Eran diferentes. Su mirada no era la misma. Ni su risa, ni su voz. Era como si fuera otra persona. Nunca preguntaba nada. Siempre hacía lo que le mandábamos y sus rabietas se esfumaron.
Una mañana fui a despertarla para ir al colegio. Desde la cocina empecé a decir su nombre y ella no venía: Lucía, Lucía... Fui hacia su habitación y estaba sentada encima de la cama. Me sonrió y me dijo: Lucía ya no está. Se fue el 13 de Abril...

Podéis leer más relatos en http://eldemiurgodehurlingham.blogspot.com.es/2016/08/este-jueves-un-relatoargumentos.html