LA NIÑEZ


Recuerdo mi infancia como una etapa muy introspectiva, dónde ya se marcaba mi especial sensibilidad hacia todo y hacia todos. A veces la nostalgia me invade en ciertos aspectos que hoy en día me dejan vacíos importantes; como aquellas charlas interminables con mi hermano mediano que algunas veces nos duraban horas y horas. Nuestras conversaciones eran verdaderamente interesantes y no necesitábamos mucho más que la observación de una mosca para divertirnos.
Rebosábamos en imaginación a falta de objetos alternativos. Una libreta y un bolígrafo siempre fueron mi regalo favorito. Dibujar, escribir, leer.
En mi generación fuimos unos verdaderos supervivientes. Nadie te ayudaba a hacer los deberes y si alguna vez me estresaba con los tareas diarias pues utilizaba mi ingenio, inventándome los números de aquellas interminables divisiones. Eso sí,  siempre los llevaba hechos. Mis padres nunca conocieron a mis maestros. Quizás alguna vez de oídas. Y mis maestros, pues tampoco. Si tenía anginas faltaba muchos días al colegio y cuando mi madre me preguntaba si mi profesora me había preguntado por mi ausencia , me quedaba pensando y la verdad es que no. No se había dado cuenta. Más bien era invisible. Hay tantos niños invisibles.
Miraba atenta la televisión y mis ojos se llenaban de lágrimas al ver a los niños de África que se morían de hambre, aquellos a los que siempre mi madre aludía cuando yo no quería comer. Y es que claro... yo era rica. Era rica porque mi padre compraba una cocacola los domingos. Y nos compraba muñecos de pica.pica de cinco pesetas de vez en cuando. Yo era rica porque los reyes magos me echaban dos muñecas. Y no me daba cuenta que mi madre había cambiado el vestido a aquella Nancy que ya no usaba. Era rica porque tenia una enciclopedia de cine, que solo mi hermano y yo fuimos tan frikis de leerla con 7 años.
Recuerdo perfectamente el olor del brazo de mi madre cuando se quedó embarazada de mi hermano pequeño. Me encantaba poner mi nariz y podía quedarme allí para siempre, hasta que me apartaba por pesada. Nunca se lo he dicho. Hay muchas cosas que no le he dicho. Y jamás le diré. Cosas que yo sentí. Cosas que siento . Porque sí, porque todavía no he dejado de ser una niña. Pero hay emociones que uno quiere guardar para uno mismo porque es lo que te da una fortaleza extra y le da sentido a tantas cosas.
La infancia marca nuestra vida futura. Pero no la define. Podemos seguir siendo niños, pero con la ventaja de decidir como personas adultas. Poner nombre a emociones vividas y que antes no comprendíamos. Y que ahora se nos escapan de las manos como si quisiéramos apretar el aire. Pero no se puede. Ahora el tiempo pasa mucho más deprisa y la inercia es  tal que muchas veces la desesperanza aparece y entonces recuerdas el sentimiento de serenidad que te daban aquellos viernes por la noche, cuando dormida el el sofá te teletransportaban a tu cama y amanecías al día siguiente sin saber cómo...

Más historias de niñez :
http://blogdemjmoreno.blogspot.com.es/2016/11/la-ninez_9.html





Comentarios

  1. Es verdad, a mi también me pasaba, dormida en el sofá, y al día siguiente, en la cama. Y lo del olor al brazo de tu madre, seguro que te queda para siempre, el olor de una madre nunca se olvida.
    Me gustó tu niñez.
    Un abrazo

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  2. Hola; creo que nuestra niñez es más retrospectiva que ahora, no solo por los juguetes que había antes, sino por las cosas que se hacen en la calle. Hay muchas cosas que también me has hecho revivir en el texto, como también ver a mi madre embarazada de mi hermano y tocarle la barriga. Incluso ver la ecografía. Mis ojos como platos. En fin, muchas sensaciones en muchos blogs. Un abrazo. Pablo.

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  3. Que cierto Maribel...
    Teníamos mucho menos que ahora, pero realmente eramos "ricos"... con un libro, con una pelota y los amigos de la calle nos bastaba para ser felices.
    Dichoso el que no teme mostrar el niño/a que llevamos dentro.
    Un abrazo.
    David.

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  4. Valiente relato. Recordar te ha llevado a pasar memoria a hechos que pueden tener colorido muy distinto. Me llama la atención los del brazo de tu madre cuando se quedó embarazada. Un tierno recuerdo.
    Gracias por comparti con nosotros, un beso.

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  5. Se nota tu empatia a nivel profesional. Un abrazo Maria José

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  6. He llorado como una niña en un cuerpo de "adulta" mientras leía...y es que hay tantas cosas en común que por un momento me he sentido "tú"...sobran palabras si pudieras mirar mis ojos ahora mismo...que bonito es haberte conocido


    Gracias! Addis agradecerá eternamente que te cruzaras en su camino...Al igual que yo��

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