LA COMUNICACIÓN PERIODÍSITICA

Desde pequeño siempre había deseado ser periodista de primera línea de batalla. Su currículum era amplio. Había estado en escenarios increíbles como en Kosovo, Afganistan, Ukrania... Su nuevo destino: Siria, más concretamente tenía que acudir a uno de los barrios más marginales de Damasco: Qadam.
El panorama allí era de un verdadero infierno. Por una parte, los edificios estaban llenos de francotiradores, rebeldes sirios que apuntan a cualquier figura que les parezca sospechosa de ataque. Por otro lado, los incesantes bombardeos de la OTAN, hacen que no se pueda dormir a ninguna hora del día.
La cámara de Nil, que así se llama nuestro protagonista, estaba en constante funcionamiento. Su agencia periodística le demandaba instantáneas de lo que allí estaba ocurriendo. Pocas son las noticias que nos llegan - decían sus jefes- . Necesitamos todo lo que nos puedas aportar.
Vagaba lentamente, una noche de aquellas en las que la falta de luz todavía se hace más intensa por el cansancio. La vista se nubla. Las ganas de llorar abiertamente se imponen.
 De repente, unos sollozos. Era un niño pequeño, quizás no alcanzaba los dos años de edad. Apenas podía balbucear alguna palabra. Sus pies pequeños, descalzos y sangrientos apenas podían dar un paso. Nil, lo cogió en brazos, y le besó la frente. El niño, se le quedó mirando extrañado , como si ya no recordara lo que significa el apego humano.
Nil cogió su cantimplora de agua y la pasó por los resecos labios de aquel ángel que se había cruzado en su camino. "No entiendo las guerras. ¿Tú tampoco, verdad? El niño le tocó la cara y esa caricia fue la mejor que había sentido en su vida.
De repente, algo caliente le atravesó el dorso. Sintió un dolor intenso, aunque miró con horror que aquella bala que acababa de traspasar su cuerpo ,también lo había hecho en aquel que sus brazos acogían. Ese dolor fue aún más grande.
Fueron apenas unos segundos. Cayó de rodillas, luego yació en el suelo, con el niño en brazos. La última lágrima surgió de su rostro.
Los bombardeos siguen en Siria...

Comentarios

  1. Terrible y conmovedor, tanto por cierto como por fuerza expresiva.
    =(

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  2. Dura realidad, contada desde la perspectiva del que parece menos arriesgado en una guerra de tal calibre. Nadie se salva de la sinrazón, ni los niños, ni los informadores.
    Final de poner los pelos de punta. (Desgraciadamente no es el final para otros muchos)
    Besos

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  3. Vocación periodística y calidad humana que se dan conjuntamente en el protagonista de tu historia. La sinrazón de las guerras cobrándose, como siempre víctimas inocentes. Me ha encantado tu historia y la calidad literaria con la que nos la has contado.
    Un fuerte abrazo.

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