NOS VAMOS DE TAPAS.

Supongo que la soledad me había llevado a aquellos extremos. Aquello y la publicidad que hacía que mi más pobre personalidad absorbiera con credulidad que aquella página de contactos ayudaría a encontrar mi pareja ideal, hizo que me adentrase en aquel mundo inóspito, del que ahora sé que nunca más debo de volver a entrar.
En mi viaje virtual encontré a un chico que según las estadísticas inequívocas de aquel ordenador había encontrado a la más que probable alma gemela.
Primero fuimos escribiéndonos mensajes, de aquellos que no dicen gran cosa, como qué loco está el tiempo, la crisis, comentarios sobre programas absurdos de la televisión. Poco a poco fuimos contándonos nuestras vidas. O más bien, lo absurda que era nuestra existencia sin alguien a nuestro lado donde poder compartir lo que sentíamos. Muchas veces, sentí pena de mí misma, por tener que explicarle mis problemas a unas teclas sin saber a ciencia cierta quién habría detrás de aquella pantalla. Realmente, no me atraía mucho su discurso. Es más creo que no teníamos absolutamente nada en común. Pero me desahogaba con él. Él también conmigo. Pero claramente, eran monólogos individualistas que no respondían a ningún reclamo por parte de los dos.
No entiendo el motivo por el cual cada vez se hizo más imprescindible en mi vida el llegar a casa y encontrar un mensaje suyo en mi bandeja de entrada de correo. Luego lo abría y me quedaba más vacía de lo que había estado antes. Pero aquella rutina, hacía que formara parte de mi día a día.
En fin, que después de unos meses de largas conversaciones, perdón monólogos, no sé por qué razón , salió el tema de que podíamos conocernos. Mi mente alucinantemente imaginativa siempre pensaba que detrás de todos estas liturgias, siempre hay una mente psicópata hambrienta de ingenuas como yo. Por eso decidí que el encuentro se produciría en mi ciudad, en un bar céntrico y a una hora decente como las doce del mediodía. Le dije que era muy típico en mi barrio el ir de tapas los domingos por la mañana, cosa que no era cierta. Por eso que me tuve que estrujar el cerebro para pensar en qué garito lo podía llevar dónde hicieran buenas tapas. Me acordé que cerca del metro había uno que le decían "la tapa de oro". Siempre que pasaba por su puerta, aguantaba la respiración por el olor rancío que desprendía , pero no se me ocurría otro sitio mejor.
El lugar de encuentro: el vestíbulo del metro. Yo estaría al lado de las taquillas, y me pondría una blusa de color verde esmeralda que se hacía notar bastante.
Por fin llegó el día. Estaba bastante nerviosa. No sabía que haría en aquella mi primera cita a ciegas. Él  me dijo que llevaría una corbata del barça, lo cual me pareció una horterada, a pesar que soy culé hasta la médula.
Cuando llegaron las doce, lo vi aparecer sonriente. Mi primer impulso fue salir corriendo. No había visto alguien tan feo en mi vida. Pero mis piernas no me respondieron. Supongo que mi inconsciente buena educación me estaba atormentando con que había de apechugar con lo que yo solita me había buscado.
Se presentó con todos los honores y fuimos al bareto del cual tan bien le había hablado. Comenzó a hablar sin parar de cien mil cosas absurdas a mi parecer: de futbol , de su trabajo en una agencia de viajes especializada en cruceros para la tercera edad, hasta me habló de la última reunión de su escalera de vecinos, del cual era presidente.
Yo, lo único que hacía era mirar para la puerta y rezaba para que nadie me viera con semejante individuo. Los minutos se me hicieron eternos, hasta que un teleoperador de aquellos que muchas veces nos incordia a la hora de la siesta llamó a mi móvil y yo dándole gracias, gracias, gracias. Le dije que ahora mismo iba, que no se preocupase.
Me llaman para una urgencia... Encantada de haberte conocido... Y sí, aquella vez mis piernas corrieron sin parar... Ahora como mucho utilizo el ordenador para escribir un blog....

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Emejota

Comentarios

  1. jajaaj has descrito con lujo de detalles algo que muchos/as temen encontrar en este mundo virtual que tantas sorpresas -buenas y malas- depara!
    =)

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  2. Es lo que tiene lo virtual, se corre el riesgo, y a veces sale mal; pero bueno no deja de ser una aventura.
    Divertido relato amiga
    Un abrazo

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  3. jajaja! No si el blog colma las expectativas en el sentido de encontrar "esa compañía necesaria", pero de acuerdo estoy que es una sana, creativa y amistosa manera de pasarla bien! Me encantó como llevaste la historia, muy amena de principio a fin.
    Besos!
    Gaby*

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  4. Me divertí leyéndote! Por eso nunca salgo con nadie sin pedir foto y verle por webcam para quedarme segura jaja! Esos encuentros pueden ser toda una sorpresa y no siempre para bien.
    Te dejo un beso y te comunico que te he dejado un premio en mi blog :)

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