HIDALGOS Y VILLANOS / ZORRAS Y DECENTES

Este debate se deriva de una conversación recurrente entre mi gran amiga-escritora Encarni Barrera sobre su libro "Las manecillas del reloj" , en la cual el rol de la protagonista da pie a que el lector dude si en realidad se trata de una autobiografía encubierta. Realmente, cuesta comprender que una persona tenga tanta imaginación. Por supuesto, dentro de cada novela, el autor siempre pone algo de su experiencia, de sus vivencias, opiniones y sentimientos. Cuando  el devenir de la historia incorpora historias de aire sexual, pues puede que alguien se escandalice pensando qué tipo de vida puede llevar quien ha escrito semejante relato. 
En este momento me estaba acordando de una anécdota que contaba mi suegra que fue un día al médico y estaba allí un popular actor de una telenovela muy conocida aquí en Catalunya. El actor en cuestión hacía papel de mala persona que hacía sufrir muchísimo a las mujeres que le rodeaban. Pues, una señora se levantó de la silla y empezó a increparle su mal comportamiento y desconsideración. El pobre hombre (supongo que ya estaría acostumbrado) , le dijo educadamente que lo pensaría y le dió la mano con mucha amabilidad. 
Pero, vayamos al debate en sí. Se trata de distinguir a los hombres entre hidalgos y villanos ( adaptándolo a los tiempos en qué vivimos ) y a las mujeres entre zorras y decentes. Pienso que en la sociedad en general hay mucha doble moral, y poca gente es coherente entre lo que piensa y lo que hace. En este sentido, la mujer siempre es la que sale perdiendo, es más criticada e infravalorada, y lo es más por el mismo sexo. La envidia, el egoísmo, los celos, el pensar retorcidamente lo tenemos monopolizado, es así. Si una mujer vive un tórrido romance, más vale que se calle, ya que seguramente será juzgada  vil mujerzuela mundana. No se tendrá en cuenta sus sentimientos. Será desterrada por siempre de la tierra de las "decentes", y sobre todo si vives en un pueblo, ya que se conoce tu vida y trayectoria personal de cabo a rabo. En cambio, los hombres, si divulgan sus numerosas conquistas es considerado como un macho alfa. 
En los hombres, la línea que separa hidalgo y villano pienso que está muy difusa. Las mujeres tenemos esa extraña costumbre de que nos haya gustado siempre más aquel que nos ha hecho sufrir, pero que con su galantería aparente nos ha hecho sentir como princesas recién salidas de un cuento de hadas; evidentemente pensando que tras su fascinante faz de villano hay un brillante hidalgo que nos querrá toda la vida. Cuando un verdadero caballero es aquel, que muchas veces no habla, pero sí demuestra. Que le brilla la mirada cuando te ve. Que tienes la certeza que daría su vida por tí si fuese el caso. Que abrirías los brazos en el mismísimo Titanic y te dejarías llevar por el viento teniendo la certeza que jamás te soltaría. 
Si me inspiro en la novela de Encarni, en la cual cuenta la historia de una mujer que siempre estuvo enamorada del mismo hombre, que el destino les separó por culpa de la villanía de él, que no supo ser hidalgo, pero que ella incomprensiblemente seguía enamorada hasta el tuétano. Que se encontraron con el tiempo cuando él "pertenecía" a otra y osó sobrepasar la barrera de papeles oficiales para vivir su sueño. Que supo amarle hasta el final de sus días. Ese caso ¿es de zorra o de decente? Perdón, eso es de ser valiente. No pertenecemos a nadie, solamente a nuestro corazón. Si yo hubiera escrito ese libro no me importaría que me comparasen con la protagonista, incluso que le pusieran mi cara. Creo que quién sigue a su corazón nunca se debe sentir ni indecente, desleal o injusto. Lo que sí pienso que se ha de ser coherente y buscar una fusión entre pasión y razón. Cerebro junto a corazón, bailando juntos, dependiendo el uno del otro. Nunca hacer mal a nadie intencionadamente y siempre ser coherente con lo que piensas y lo que haces. 
Ahora bien, cuidémonos bien que villanos siguen habiendo y zorras también pero aprendamos a distinguirlos.

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