VIVIR LA VIDA EN SESIÓN CONTÍNUA

El otro día mi hermano comentaba una divertida anécdota ,en la cual se encontraba con una vecina en el ascensor, que le decía . "Uff... otra vez lunes". Mi hermano que siempre hace apología de su agudo cerebro le contestó: "Pues, la verdad no me he dado cuenta, yo es que vivo en sesión continua". Es genial.
Pues la verdad, que yo también vivo de esta manera, sobre todo ahora que estoy de vacaciones. Y no es que lo haga adrede, sino más bien, me viene de serie, supongo que por eso tengo la misma genética que mi hermano. Me levanto por las mañanas y no sé en qué día vivo, si es lunes, martes o domingo. Es divina esta sensación. Es más... a veces, cuando me levanto de mis benditas siestas, no sé si es por la mañana, tarde, noche, hasta que pasan unos segundos. 
La impercepción del tiempo es algo que tienen los niños y que nosotros nos empeñamos a enseñarles ya desde su más tierna infancia. Cuando empiezan su primer curso de educación infantil, señalamos los diferentes días de la semana con varios colores : el lunes rojo, el martes, azul, el miércoles, verde.... y curiosamente el sábado y domingo del mismo color. Ahí, los tenemos , los días que son de sesión continua. 
Las rutinas nos llenan de seguridad, o al menos eso dicen, nos regimos por horarios, etapas, ciclos. Y con ello, la falta de agilidad de nuestro cerebro a nivel creativo y de improvisación. Es verdad, puede ser que sí de efectividad. 
Pero, es genial, aunque sea por una vez en el año vivir sin pensar en horarios, me levanto cuando me despierto, como lo que me apetece (estupenda la improvisación en la cocina, sobre todo a los que no nos gusta cocinar). Y me voy a la cama, justo cuando se me cierran los ojos, leyendo esa novela que tanto me apasiona. 
Hoy es viernes ( no queda otro remedio que volver a la realidad), pero bueno, hoy me voy a ver a mis padres, porque es lo que más me apetece hoy. No quiero esperar al fin de semana, ni tampoco a acabar de comer , (además quién se resiste a las comidas de mami). No hay que esperar a realizar y hacer realidad aquello que más te guste. A veces, puede cerrar el cine, como hizo ayer el mítico Lauren del barrio de Gracia , por falta de clientes. Se está perdiendo el aprecio por las buenas cosas. Ahora es mejor estar enganchado todo el día al móvil. Qué bien, que mi presbicia me aleja de ese vicio. 
Cuando era pequeña, adoraba ir al cine. Proyectaban dos películas, que por supuesto, no habías elegido, y podías ir a la hora que quisieras, porque si estaba empezada, la volvían a repetir (sesión continua). 
Me voy a seguir con mi película. Feliz.... este, ¿qué día es hoy?

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