UN ESTIGMA DIFÍCIL DE DESHACER.

Lo que voy a explicar hoy, no es ninguna novedad. De hecho, seguramente es un tema del que se habla diariamente en cualquier coloquio de estos banales que creamos las mujeres  con el propósito de reírnos un rato, que es lo que queremos cuando estamos juntas. 
Creo, que los temas más comunes son los que incitan a la comunicación, a la empatía y a la sonrisa. 
Pues bien, el tema que quiero sacar hoy a relucir es el de la menstruación de las mujeres y todo lo que eso nos acarrea, el tenerla, el no tenerla. Es como si marcara nuestra vida. Mira que llega a haber fluidos en el cuerpo, y este siempre es el que incita más curiosidad por parte de los dos sexos. 
Si analizamos los anuncios comerciales de compresas, tampones y salvaslips, casi todos hacen aparecer a las mujeres como personas ingenuas, inseguras y con una predisposición como de comunicar que están dispuestas a aceptar el reto que con ellas no van a poder. 
Me acuerdo cuando yo estaba en la época menárquica, y todas mis amigas, vecinas, familiares iban teniendo la regla, la frase que se utilizaba era la típica: "Zetanita se ha hecho mujer" ¿Eing? Y antes que era ... Bueno empezaba la tortura de que no podías hacer nada, ni bañarte, ni comer helados, ni nada frío, ni tocar según qué comidas ( la mayonesa por ejemplo se corta...). Un pánico te recorría el cuerpo con el dicho de que alguien supuestamente, en el pueblo, se volvió loca por lavarse el pelo cuando estaba en esos días.
Es muy positivo que rápido despiertas de esas supersticiones y te arriesgas a ducharte , a expensas de volverte loca. Después de todo, casi sería mejor, que estar una semana sin ducharse. Pues no pasa nada, je,je... Luego comes helados, y siguen sabiendo tan buenos o más que siempre . Bebes agua y le pones tres cubitos de hielo, mientras oyes lo loca que estás... Puede ser... Pero hasta me gusta. 
Pues bien, vas madurando y este flujo de tu vida va marcando cada estadio. Primero está el dichoso periodo pre-menstrual, en la que nos sentimos melancólicas, irritables, tristes y poco pasionales. La siguiente semana es la del hecho in situm. Tenemos que aguantar dolores, olores que hay que esconder, si tienes mucha cantidad te deja decaída... En fin... que a la semana siguiente al acontecimiento, tienes que reponerte... Luego viene como digo yo la única semana que tiene la mujer buena al mes. La semana de la ovulación, en la cual te has repuesto y entonces tu carácter cambia. Se vuelve receptivo, alegre, pasional . La naturaleza manda. Pero, como siempre lo bueno dura poco... volvemos a la siguiente semana y así durante unos cuantos años. Entre medio, su falta nos dice que está preparando un cojín para un deseado bebé. Y la fuerza que te da un hijo dentro de tu ser es increíble. No la echas de menos. Tienes mucha energía. De hecho muchas mujeres dicen que es la mejor época de su vida ( aunque hay de todo, está claro).  Sabemos que esta falta es temporal y por eso no nos preocupamos. Luego vuelve y también nuestra rutina de siempre. 
Ahora bien, llega un día que se va para siempre y todo cambia de repente. Una cierta tristeza porque sabes que ya no hay vuelta atrás, que tu poder reproductivo ha desaparecido. Sigues siendo mujer... Pero es como antes de tenerla. Es otra etapa de tu vida. Ya no hay periodos premenstruales a los que atribuir tus cambios de humor, o tu falta de energía. Todas las semanas tendrían que ser iguales. Los anuncios publicitarios cambian. Ahora son protectores de orina, pero el mensaje el mismo: la típica mujer indefensa que gracias al protector puede hacer mejor su vida. 
En fin... reflexiones que nos hacemos las mujeres. No nos reflejamos con las mujeres que salen en los anuncios que enseñan el funcionamiento de  tampones de una manera libidinosa a un chico que parece tonto, como si no hubiera visto nunca uno en su vida. Si lo que quiere el individuo en cuestión es que precisamente no hubiera dicho objeto. Y a estas alturas los hombres están hartos de ver los útiles de higiene de sus mujeres. 
Y ahora pensemos... quién no ha hablado de esto alguna vez en su vida... Y no se ha reído. Feliz miércoles de julio.

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